Aluviones: Paisaje como Infraestructura en la Quebrada de Macul

FUTURIZA; PANORAMA Y MATERIA
Gonzalo Cortés Rodríguez para LOFscapes
12.05.2019


Grandes infraestructuras hidráulicas se han construido para mitigar los daños producidos por los eventos aluviales que han afectado a gran parte de nuestro territorio en los últimos años. Sin embargo, éstas han sido abordadas meramente desde la ingeniería, generando estructuras monofuncionales, segregadas de las dinámicas urbanas, sociales y ecológicas. En la presente columna se aborda este problema a partir del caso de estudio de la Quebrada de Macul y el evento aluvial de 1993, discutiendo el rol que cumplen las piscinas decantadoras dentro del paisaje urbano del piedemonte Andino de Santiago, y la propuesta de una posible respuesta proyectual (1).

 

Alluvium: Landscape as Infrastructure in the Macul Ravine

Large hydraulic infrastructures have been built to mitigate the damage caused by alluvial events damage. Nevertheless, they have been designed just as engineering solutions, as monofunctional structures segregated from urban, social, and ecological dynamics. This column addresses this problem from the case study of the Quebrada de Macul and the alluvial event of 1993, discussing the role of the decanted pools within the urban landscape of Santiago´s Andean foothills, and the proposal of a possible project response.


Los desastres producidos por eventos de remoción en masa y aluviones han aumentado su magnitud en los últimos años. Debido a los efectos del cambio climático, los eventos han crecido no solo en frecuencia, sino también en intensidad, poniendo en situación de riesgo y vulnerabilidad tanto a las personas como a los ecosistemas. Dentro de los eventos registrados en Santiago, destaca con mayores daños el ocurrido el 3 de mayo de 1993 en la Quebrada de Macul. Debido al fenómeno de El Niño y sus fuertes precipitaciones en altura (por sobre los 2800 m) se desencadenó un aluvión de características catastróficas, provocando la muerte de 26 personas, 9 desaparecidos, 307 casas destruidas, 5.000 dañadas y US$ 5.000.000 en pérdidas materiales (2).

En el año 1994, tras el aluvión, se comienza la construcción de siete grandes obras ingenieriles llamadas piscinas decantadoras, cuya función sería la disminución de la velocidad de los flujos y la retención del material sólido más pesado, para mitigar los efectos de futuros eventos. Este tipo de soluciones han sido abordadas, comúnmente, solo desde la disciplina de la ingeniería, transformándose en grandes obras hidráulicas que, de alguna u otra manera, repercuten en el territorio y en el imaginario del paisaje piedemontino de Santiago.

Al ser diseñadas únicamente para su activación durante un evento, las piscinas se transforman en infraestructuras monofuncionales, ya que pertenecen a las zonas de restricción por peligro geofísico (según el plan regulador de la comuna), donde se ha prohibido su acceso al público y la construcción de viviendas. Como consecuencia, se generan nuevos espacios residuales, terrenos baldíos, obsoletos y segregados, que no se articulan con las dinámicas sociales, ecológicas y urbanas locales. Para solucionar lo expuesto, en la tesis proyectual se ha propuesto un proyecto de parque para su reclamación. En otras palabras, para la recuperación, reconfiguración o transformación de su condición actual, sin volver necesariamente a su uso o condición original, se propone restablecer el rol que cumplen dentro de la ciudad. En palabras de Alan Berger: “La palabra reclamación engloba los problemas temporales y etéreos del diseño con paisajes alterados; uno debe pensar hacia atrás en el tiempo con tal de proyectar para el futuro; uno debe cambiar las antiguas trayectorias con tal de armar nuevas soluciones [...] Si el futuro pudiese ser reclamado, uno debiese cambiar la manera en que se diseña y practica hacia el manejo de las crisis, para que las catástrofes del paisaje de variados tipos pudiesen ser evitados…”(3).

Si bien, se ha establecido la necesidad de transformar infraestructuras en paisaje, el paisaje también se puede entender como infraestructura. Es decir, no se pretende simplemente volver habitable un sitio que no lo es, sino a su vez crear un espacio con amplio valor ecológico y social. De esta manera se propone generar espacios polivalentes, que acojan la multiplicidad de usos y además incorporen la cultura asociada al piedemonte. Es decir, se abre una oportunidad para reconectar Santiago con su geografía, re-significando el paisaje urbano de este lugar.

El paisaje como infraestructura, no es algo nuevo. Un ejemplo, son las obras de los tajamares para la conducción de las aguas del río Mapocho en el año 1700. Esta gran infraestructura ingenieril, se convirtió en un gran paseo para los habitantes de la ciudad, siendo participe del paisaje urbano. Según se explica en “Landscape Infrastructure: case studies by SWA,” “El diseño urbano basado en los principios de la infraestructura del paisaje esta enfocado en la integración basada en el paisaje de los ambientes construidos y naturales, buscando oportunidades innovadoras para construir naturaleza y servicios públicos en la infraestructura de una ciudad” (4). Así, las grandes infraestructuras urbanas, integradas a la ciudad a través del paisaje, pueden transformarse en espacios catalizadores dentro de un territorio, generando de este modo una hibridación entre el espacio construido y la naturaleza.

Pero un paisaje-infraestructura, no puede configurarse como los parques tradicionales desarrollados durante siglos anteriores. Enric Batlle en su libro del año 2011, plantea que ha llegado el “fin de los parques urbanos” y el nacimiento de un nuevo “estrato libre,” es decir, sistemas de espacios exteriores que se adaptan a las necesidades de la —constantemente en transformación—realidad de las ciudades.  Estamos hablando de “los paisajes rehechos, como resultado de las nuevas relaciones físicas, metamórficas y programáticas entre lo urbano y lo natural” (5). Es decir, el parque, según Batlle, denominado El jardín de la metrópolis, tiene como objetivo compatibilizar los espacios naturales protegidos, con la ciudad compacta urbanizada, estableciendo un estrato libre como lugar de transición; un espacio intermedio que tiene la función de mediar entre ambas condiciones, lo “natural” y el espacio construido. Éste es el tipo de paisaje, que en la tesis se espera construir: una interfaz, como un mediador entre la infraestructura y el territorio que ésta coloniza (6).

Si bien, el riesgo es un problema real para la sociedad, en esta tesis se propone que es oportunidad de proyecto. En otras palabras, ya que no se puede urbanizar en este lugar, se abren las posibilidades al desarrollo de un proyecto de paisaje, no sólo como solución a un posible desastre, sino a su vez como un espacio activo y cultural. 

Gonzalo Cortés Rodríguez. Arquitecto y Magíster en Arquitectura del Paisaje de la Pontificia Universidad Católica de Chile 2019. Actualmente ayudante del Taller de especialidad TES, del Magister en Arquitectura del Paisaje (MAPA) UC. Arquitecto en la oficina de Arquitectura del Paisaje Jadue-Livingstone. 


Notas
(1) La presente columna se extrae de la temática abordada en la Tesis para optar al grado de Arquitecto y Magíster en Arquitectura del Paisaje, “El escenario del desastre; parque aluvial Quebrada de Macul, reclamación del paisaje de infraestructuras aluviales en la precordillera Andina,” la cual se enmarca dentro del estudio propuesto por el taller “Infraestructura Verde para la Reducción del Riesgo y Resiliencia Urbana” guiado por los profesores Osvaldo Moreno y Arturo Lyon.
(2) José Naranjo y Juan Varela. “Flujos de detritos y barro que afectaron el sector oriente de Santiago el 3 de mayo de 1993” Servicio Nacional de Geología y Minería, (Boletín Nº.47,1996).
(3) Alan Berger. Reclaiming the American West. (New York: Princeton Architectural Press, 2002)
(4) Ying-Yu Hung & Gerdo Aquino. Landscape infrastructure: case studies by SWA. (Basel: De Gruyter, 2013).
(5) Enric Batlle. El Jardín de la Metrópoli. Del paisaje romántico al espacio libre para una ciudad sostenible (Barcelona: Ed. Gustavo Gili, 2011)
(6) Anita Berrizbeitia y Tomás Folch “Colonizar las últimas fronteras: el potencial de los paisajes de energía en la Patagonia chilena” (Santiago: ARQ 89, 2015)

Leyenda Imágenes
(1) Fotografía piscinas decantadora en la Quebrada de Macul, tomada con drone desde la precordillera hacia el valle de Santiago © Gonzalo, Cortés R. para LOFscapes.
(2) Fotografía despiche piscina decantadora en la Quebrada de Macul © Gonzalo, Cortés R. para LOFscapes.
(3) Fotografía Infraestructura piscina decantadora en la Quebrada de Macul © Gonzalo, Cortés R. para LOFscapes.
(4) Fotografía piscinas decantadora en la Quebrada de Macul, tomada con drone desde el valle de Santiago hacia la precordillera © Gonzalo, Cortés R. para LOFscapes.
(5) Fotografía de una de las piscinas decantadoras con agua © Recuperado de; http://laarq2.wix.com/letelieraldeaarquitectos/parque-inundable#!__parque-inundable/albumphotos6=4. 
(6) Vista de la ciudad de Santiago de Chile con parte del tajamar del río Mapocho desde la Quinta Alegre, J. Espejo, 1750-1800 © Museo Histórico Natural de Chile. Recuperado de; http://www.archivovisual.cl/vista-de-la- ciudad-de-santiago-de-chile-con-parte-del-tajamar-del-rio- mapocho-desde-la-quinta-alegre.
(7-9) Fotomontajes y Plano de propuesta en: Tesis Proyectual “El escenario del desastre; parque aluvial Quebrada de Macul, reclamación del paisaje de infraestructuras aluviales en la precordillera Andina” de Gonzalo Cortés. Profesores guía: Arturo Lyon y Osvaldo Moreno.