Más allá del Transporte: Criterios de Movilidad para un Ciclismo Sustentable

CICLO·RUTAS
Tomás Marín de la Cerda  para LOFscapes
17.04.2018

 

Se ha dicho que la bicicleta no contamina, que es barata y eficiente, y por tanto óptima para reemplazar a los automóviles en la ciudad. Sin embargo, no se ha dicho lo suficiente que, gracias a su capacidad de ofrecer una experiencia sensorial única, la bicicleta se ha posicionado como un símbolo de encuentro entre personas, capaz de articular diferentes dimensiones de la vida en comunidad.  Pese a esta virtud fundamental que le permitió insertarse con fuerza en la planificación urbana, los objetivos del desarrollo sustentable se han centrado en temas de transporte, dejando relegados temas asociados a movilidad, concepto que presentamos como una herramienta indispensable para  poder imaginar el rol que cumple la infraestructura ciclovial.

It has been said that the bicycle does not pollute, because is cheap and efficient, and therefore optimal to replace cars in the city. However, it has not been said enough that, thanks to its ability to offer a unique sensory experience, the bicycle has positioned itself as a symbol of encounter between people, capable of joining different dimensions of life in community. Despite this fundamental virtue that allowed it to insert itself strongly in urban planning, the objectives of sustainable development have focused on transport issues, leaving relegated subjects associated with mobility, a concept that we present as an indispensable tool to be able to imagine the role that it fulfills bicycle infrastructures.


La bicicleta como una dimensión de la movilidad humana no puede ser comprendida únicamente como un medio de transporte y, por esta razón, su aporte al desarrollo sustentable de las ciudades no debería quedar relegado exclusivamente a esta posición. No hay que olvidar que los espacios de movilidad y transporte son efectivamente construcciones sociales, es decir, relaciones organizadas que van creando una trama de vínculos que se materializan en el espacio y construyen ciudad. Esto quiere decir que las infraestructuras urbanas, como las ciclovías, no sólo son funcionales en términos de desplazamiento, sino que también representan una respuesta a necesidades colectivas que ponen de manifiesto el potencial que tiene el uso de la bicicleta en el marco de la sustentabilidad social, más allá del traslado de personas.

Pese a que la sustentabilidad como concepto y valor surge de un claro mandato social – el velar por la evolución armónica de la sociedad civil, promoviendo la cohabitación y la integración social–  progresivamente se ha ido descuidando este origen al dirigir el enfoque hacia los aspectos biofísicos y económicos de la sustentabilidad, desde los cuales surgen los principales argumentos utilizados en términos de transporte. Este cambio de enfoque es la razón por la cual los espacios para la bicicleta en la ciudad han adquirido la forma de ciclovías. Este tipo de espacio prioriza la rapidez y la capacidad de flujo, olvidando las potencialidades sociales de la bicicleta para el desarrollo urbano sustentable, como el deambular, los paseos en grupo e incluso las disputas con autos y peatones, instancias que adquieren relevancia sólo cuando se les observa desde el marco de la movilidad. Es a través de éste lente que somos capaces de entender por qué la bicicleta ha adquirido tanta fuerza en temáticas urbanas contemporáneas, pues ha permitido que surjan nuevas voces defensoras de otras formas de desplazamiento, de relacionarse y de vivir en la ciudad, las cuales no apuntan solamente a la necesidad de trasladarse de un punto a otro, sino también a observar y comprender la manera en que vivimos juntos. Como explica la doctora Rachel Aldred, experta en temas de transporte y actual académica de la universidad de Westminster “la movilidad tiende a poner en primer plano los aspectos no racionales y de la experiencia del movimiento, mientras que la geografía del transporte es por lo general más cuantitativa, positivista y orientada hacia paradigmas políticos pre-existentes” (1). 

Desde la perspectiva presentada, el desarrollo sustentable, además de establecer parámetros de eficiencia, emisiones o densidad, requiere dilucidar el valor social del movimiento a partir de su contexto, para con ello entender la manera en que las personas se relacionan y dan sentido al espacio en el que viven. Asumiendo que el desarrollo no-sustentable se debe en gran parte a las relaciones de producción capitalistas, asociadas a la búsqueda de la eficiencia y no necesariamente a la experiencia de calidad, la importancia de todo lo anterior entonces, radica en las maneras de aplicar la idea de sustentabilidad. Así, efectivamente el ciclismo puede constituirse como un instrumento capaz de “asistir a la reproducción de los discursos dominantes de la gobernanza neoliberal, pero que también posee el potencial para cuestionar aquellas estructuras de poder mientras la ciudad se va formando.” (2) Esto quiere decir que a pesar de todo su potencial, la bicicleta puede seguir las mismas lógicas de los autos (de los cuales pretende diferenciarse) al integrarse a una rutina productiva, o bien puede ser un medio que permite dudar y cuestionar dicha dinámica. Si el transporte busca dar las facilidades para llegar a destino más rápido y sin contaminar, la movilidad expone las distancias, los esfuerzos y las motivaciones que ese traslado implica, poniendo al descubierto las lógicas que subyacen al movimiento de cada día.

En base a lo expuesto, la invitación es a prestar especial atención al modo en que se inserta el ciclismo en los procesos de planificación urbana, recordando que el desplazamiento es más que un movimiento eficiente, ecológico y de bajo costo, ya que es también un medio social que nos permite relacionarnos con nuestro entorno. Así, la manera en que se van creando estos espacios de movilidad, influyen de manera importante en la vida cotidiana de las personas que las usan. En este contexto, los invito consecuentemente a preguntarse ¿Estamos considerando estas infraestructura como reales espacios públicos? ¿Cuáles son las dinámicas de los ciclistas que sobrepasan la idea del transporte? ¿Cómo la experiencia sensorial influye en el proceso de diseño? ¿Cómo se redefinen los espacios para la bicicleta desde la noción de espacio público?

(2) Alan Latham _ Peter R H Wood, _ Inhabiting infrastructure_ exploring the interactional spaces of urban cycling (2015) © Environment and Planning.JPG
(3) Alan Latham _ Peter R H Wood, _ Inhabiting infrastructure_ exploring the interactional spaces of urban cycling (2015) © Environment and Planning.JPG

 

Tomás Marín.Geógrafo de la Pontificia Universidad Católica de Chile, investigador en temas de movilidad y ciudades inteligentes. Esta columna está basada en el seminario de grado titulado “Espacios de movilidad para ciclistas en la comuna de Providencia, un análisis a partir de los usos planificados, el espacio construido y las prácticas espaciales” 


Notas:
(1) Rachel Aldred, “The New Mobilities Paradigm and Sustainable Transport: Finding Synergies and Creating New Methods.  En Stewart Lockie; David Allan Sonnenfeld; Dana Fisher; Routledge Handbook of Social and Environmental Change.(London ; New York: Routledge/Taylor & Francis Group , 2014) p.4
(2)  James Collard, Cycling the City: Locating Cycling in the Continued (Re)Structuring of North American Cities ( 2014).

Leyenda Imágenes:
(1) Popular science monthly (08.1925) © Harvey W. Corbett
(2) Alan Latham & Peter R H Wood, / Inhabiting infrastructure: exploring the interactional spaces of urban cycling (2015) © Environment and Planning   
(3) Alan Latham & Peter R H Wood, / Inhabiting infrastructure: exploring the interactional spaces of urban cycling (2015) © Environment and Planning