Nueva Alameda Providencia, Santiago de Chile, 2015-2019

Camila Medina N. para LOFscapes
03.11.2015


La que hoy conocemos como Alameda de Santiago –y que popularmente ha sido secuencialmente denominada La Cañada, Alameda de las Delicias y Av. Libertador Bernardo O’Higgins– es una pieza urbana clave de la capital de Chile, reconocible por sus permanencias en el tiempo: la arborización y un trazado lineal caracterizado por una serie de monumentos que en su recorrido dan cuenta de una historia de la construcción de la nación. ¿Logrará la propuesta ganadora del concurso internacional organizado por el Gobierno Regional Metropolitano de Santiago recuperar la condición de la Alameda como paseo conmemorativo?
 

En el contexto del recientemente adjudicado concurso para la transformación de la tradicional Alameda de Santiago y la proyección de un nuevo Plan Maestro Conceptual denominado “Nueva Alameda Providencia,” resulta fundamental, primero, visualizar a grandes rasgos las múltiples transformaciones históricas de este paseo, que no sólo fue moldeado a partir de la influencia de modelos históricos como el francés, sino además forestado y deforestado en más de una oportunidad.

La Alameda fue establecida como espacio público icónico de la ciudad de Santiago gracias a la ejecución de un sistema de arborización lineal. A fines del siglo XVI y antes de dicha operación urbana, el sitio del futuro paseo, denominado como La Cañada, es descrito como una hondonada sucia y pedregosa, con árboles de carácter rústico o “del lugar,” como sauces, canelos, pataguas y maitenes. Sobre el sitio fue excavada la acequia de Nuestra Señora del Socorro, que regaba las chacras colindantes que en ese entonces se extendían hacia el sur de Santiago, configurando una suerte de patio trasero del centro histórico. Pese a su descuido y uso como basural, el Cabildo de principios del siglo XVII logró ver el potencial de La Cañada al declarar sus terrenos próximos como pertenecientes a la ciudad. En este nuevo contexto, el primero en plantar algo en el sitio fue el presidente Ortiz de Rosas quien instaló sauces, seguido de los Franciscanos quienes en 1810, y aprovechando la condición de La Cañada como fachada de su Templo de San Francisco, plantaron los primeros álamos (1).

También a principios del siglo XIX y tras una de las tantas inundaciones a causa del desborde del río Mapocho, el Gobierno propuso incrementar la plantación de álamos además de instalar faroles y asientos de piedra, sumándose estatuas de los próceres que habían luchado para la conformación de la nación, desde el ámbito intelectual o militar. Así, en 1820 comenzó a delinearse la Alameda que Don Bernardo O’Higgins y su padre habían soñado: como un “Campo de las Libertades Civiles,” manifiesto gracias a la instalación de hitos como la pila de Neptuno, la figura de Diego Portales o la estatua ecuestre de José San Martín, entre muchas más que se irían sumando y cambiando de lugar en el tiempo (2). En sólo dos años el nombre del paseo sería reemplazado por “Alameda de las Delicias,” cambio descrito por un cronista de la época como el resultado de la relación entre los nuevos elementos emplazados en el lugar: “Desde el año 1820, en que se emparejó la mayor parte del suelo, se formó en [la Alameda] un paseo público que en el día abraza ocho cuadras de largo y se hallan divididas en tres calles por seis órdenes de álamos, las seis primeras que corren desde la calle de Estado hasta San Lázaro y dos grandes acequias de agua corriente, de cal y ladrillo, y treinta y cuatro sofás de piedra repartidos de trecho en trecho a un lado y otro de la Alameda; veinte faroles de cristal para la iluminación nocturna que se hace en todas las noches que no alumbra la luna. Tiene, además de esto, esta hermosa calle, diez iglesias que la condecoran y la hacen mas vistosa, por sus frontispicios, torres y campanarios” (3).

Hacia fines del siglo XIX, dos de los mayores cambios en el uso y forma del gran paseo serían, primero, el reemplazo de los álamos por encinas, olmos y robles, y segundo, la implementación del ferrocarril eléctrico, cuya construcción no sólo demandaría la tala de antiguos árboles, sino que también cambiaría el ritmo del sector, anunciando la transformación del tradicional paseo en el gran eje vial y conector oriente-poniente de la ciudad.

El concurso “Nueva Alameda Providencia,” lanzado durante este año, estableció como objetivo principal recomponer el rol de la avenida como paseo urbano pues debido a la llegada de distintos vehículos motorizados, ésta se ha convertido en un simple camino público, compuesto por veredas angostas y un bandejón central de difícil y escaso acceso.

El proyecto ganador, Propuesta Paseo Cívico-Metropolitano: Paisaje de Agua, Sombra y Movilidad de Lyon-Bosch Arquitectos junto a Martic, IDOM Ingeniería y Consultoría, Groundlab Landscape Urbanism y Sergio Chiquetto, fue valorada por el jurado principalmente por su claridad, continuidad y coherencia (4). De la propuesta destaca el diseño de un proyecto en base a estrategias tanto generales a escala de pieza urbana, como particulares basadas en el funcionamiento de los sistemas urbanos y naturales. Es decir, el proyecto encarna el modo en que se trabaja en arquitectura del paisaje hoy, donde los fundamentos se establecen en la gran y pequeña escala, y no necesariamente en la escala media arquitectónica, que es donde se desarrolla la definición de los volúmenes edificados aislados. Asumiendo entonces la presentación de un diseño de estrategias por sobre formas, la propuesta asume la idea de proceso al incorporar como estrategia de diseño tanto aquellos procesos derivados del manejo del drenaje de aguas lluvias y cuidado del arbolado urbano, como de los derivados de la historia, de la incierta forma urbana y de la sociedad.

El esquema general de la propuesta ganadora se basa en asumir la presencia del transporte dentro de la avenida, generando una gradiente de velocidades, donde se potencia la integración de flujos mediante el desarrollo de superficies compartidas. A su vez, se invierte radicalmente la idea de paseo peatonal central al trasladarse los crecientes flujos peatonales en las áreas cercanas a los edificios, dignificándose con ello la histórica condición de paseo arbolado a partir de una interpretación proyectual que recupera el ancho necesario para deambular a escala urbana. A lo anterior se suma la convicción de la capacidad del proyecto para establecer hitos permanentes y no eventuales, convirtiendo, por ejemplo, a la Plaza Italia en un epicentro no de sólo de celebraciones urbanas, sino de tres de los parques históricos más importantes del centro de Santiago: el Bustamante, el Forestal y el Balmaceda.

Cabe destacar que trasladar el paseo a los bordes es una idea que había sido propuesta a mediados del siglo XX, cuando en la ya conocida como Avenida Libertador Bernardo O’Higgins el auto comenzaba a apoderarse de su trazado, por lo que los ensanches suponían la construcción de una superficie de interacción entre peatones, estacionamientos y vehículos en movimiento (5). Del mismo modo, la estrategia ganadora de articular puntos de convergencia de otros proyectos urbanos replica de manera análoga la propuesta de 1917 de Ismael Valdés Valdés que buscaba abrir las avenidas de borde del cerro Santa Lucía comunicando así a la Alameda con los parques Forestal y Centenario (6).

Y es precisamente la reinterpretación contemporánea de estrategias históricas a partir de un proyecto unificador de un sistema que hoy aparece disgregado ante decisiones aisladas la que sustenta la fuerza de este proyecto. Entonces, en esta nueva configuración, donde la linealidad pasa a ser ahora una articulación de un ancho de avenida y de momentos urbanos específicos, cabe preguntarse ¿sustentará el nuevo proyecto la idea de paseo conmemorativo construido y consolidado hacia fines del siglo XIX, donde monumentos recordaban las glorias pasadas y con ello nuestra historia? ¿Será capaz el proyecto de motivar entonces el desarrollo de otras propuestas a escala urbana, más allá de las fronteras comunales?

Notas al Pie
(1) Elaborado en base a datos históricos compilados en Cronología 01_Alameda de las Delicias para FONDECYT Nº 11110332 de Romy Hecht M., Urbanismo desde el Paisaje: Lectura de 12 Piezas Urbanas en Proceso. Santiago, 1910 vs 2010.
(2) Elaborado en base a datos históricos compilados en Cronología 01_Alameda de las Delicias para FONDECYT Nº 11110332 de Romy Hecht M., Urbanismo desde el Paisaje: Lectura de 12 Piezas Urbanas en Proceso. Santiago, 1910 vs 2010.
(3) Ver Alfonso Calderón, “Elogio de la Alameda,” en Memorial del Viejo Santiago (Santiago: Editorial Andujar, 1996), p.101.
(4) Ver, por ejemplo, “La Transformación de Santiago” en Revista Zig-Zag 2175 (28 Nov. 1946), p. 35-36 y “Crónica Chilena: Los Nuevos Jardines de la Alameda, según los Planos de los Señores Smith Solar y Smith Miller,” Revista Ingeniería de la Universidad de Chile 10 (1945). Archivo personal Romy Hecht M.
(5) Ver Alfonso Calderón, “Elogio de la Alameda,” en Memorial del Viejo Santiago (Santiago: Editorial Andujar, 1996), p.101.
(6) Ver Romy Hecht M., “Idea y Proyecto de Paisaje en el Santiago del Centenario, 1890-1930” (2015), en vías de publicación.

Leyenda Imágenes
(1) Avenida Libertador Bernardo O’Higgins (1925) © Romy Hecht para LOFscapes
(2) Avenida Libertador Bernardo O’Higgins (1927) © Romy Hecht para LOFscapes
(3) Lámina 1 Propuesta Paseo Cívico-Metropolitano: Paisaje de Agua, Sombra y Movilidad (2015) © Lyon-Bosch Arquitectos + Martic para LOFscapes
(4) Lámina 2 Propuesta Paseo Cívico-Metropolitano: Paisaje de Agua, Sombra y Movilidad (2015) © Lyon-Bosch Arquitectos + Martic para LOFscapes
(5) Lámina 3 Propuesta Paseo Cívico-Metropolitano: Paisaje de Agua, Sombra y Movilidad (2015) © Lyon-Bosch Arquitectos + Martic para LOFscapes
(6) Lámina 4 Propuesta Paseo Cívico-Metropolitano: Paisaje de Agua, Sombra y Movilidad (2015) © Lyon-Bosch Arquitectos + Martic para LOFscapes
(7) Av. Pajaritos (2015) © Lyon-Bosch Arquitectos + Martic para LOFscapes
(8) Alameda Parque Central (2015) © Lyon-Bosch Arquitectos + Martic para LOFscapes
(9) Baquedano (2015) © Lyon-Bosch Arquitectos + Martic para LOFscapes
(10) Av. Tobalaba (2015) © Lyon-Bosch Arquitectos + Martic para LOFscapes

* Colaboración en imágenes 7 a 10: B+V Arquitectos y Cristián Fuhrhop

 
 
 

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