¿Ecología Profunda?

Romy Hecht M. para LOFscapes
15.12.2015

Joni Mitchell, Big Yellow Taxi © YouTube (2015)


Hoy planteamos la eventual aplicabilidad de la noción de ecología profunda en un país como el nuestro que, bien sabemos, durante los años '70 tuvo preocupaciones y pasiones distintas a las que rodearon la celebración del primer Día de la Tierra, el 22 de Abril de 1970.


Estas últimas semanas hemos estado rodeados de distinta información asociada al trágico fallecimiento del estadounidense Douglas Tompkins, fundador de las empresas North Face y Esprit, pero más conocido para los chilenos, particularmente para los nativos de la Patagonia norte, como “un gringo medioambientalista billonario que llegó [a Palena en 1990] desde San Francisco para salvar los bosques y, de paso, al planeta” (1). Como buenos chilenos no tengo dudas que todos tenemos nuestra propia opinión sobre las acciones de Tompkins y les puedo asegurar que ninguna es templada, independiente de si el frente lo lidera el político demócrata cristiano Belisario Velasco o la activista medioambiental Sara Larraín.

Es por eso que me parece más relevante plantear aquí la idea central de la ecología profunda, una versión absolutista del medioambiente acuñada por el filósofo noruego Arne Naess en 1973 y que plantea que todos los elementos de la naturaleza, vivos o inanimados, tienen igual peso y valor y que el hombre no es un ser superior y, por ende, sus prácticas sociales tienen que ser desafiadas, particularmente el uso excesivo de la tecnología y la adicción a los estándares económicos (2). Bajo estos principios, en su cuarto de siglo en Chile Tompkins compró cerca de 600,000 ha de terrenos, fundó una serie de grupos medioambientalistas ­–Conservación Patagónica, Fundación Pumalín y Fundación Yendegaia, entre otros– y construyó Pumalín como una comunidad ecológica capaz de demostrar que es posible vivir mejor si se está en contacto directo con la naturaleza, o con lo que queda de ella. Todos los esfuerzos de Tompkins estuvieron consecuentemente asociados a restaurar sus terrenos a una condición primitiva y pre-humana, llevándolo, por ejemplo, a vender los animales incluidos en las propiedades adquiridas, remover cercas divisorias y extraer incesantemente plantas invasivas.

Entre las ideas de Naess y el pragmatismo de Tompkins por ejecutarlas, es posible encontrar un rango no menor de autores –estadounidenses– que en términos equivalentes nos han demostrado que la naturaleza y la cultura, esto es, las transformaciones y manifestaciones antrópicas de y en los sistemas naturales que habitamos son inseparables. Basta leer a John Muir, Edward Abbey, John McPhee, Wendell Berry, Anne Dilliard, Bill McKibben o Michael Pollan. Ahora bien en un país como Chile, carente de prácticas –filantrópicas o institucionales– asociadas a la conservación de sistemas naturales y de normativas que puedan superar la banalidad impuesta por la noción legislativa de “valor paisajístico,” o la “porción de territorio, perceptible visualmente, que posee singular belleza escénica derivada de la interacción de los elementos naturales que la componen” (3), ¿cómo podemos construir un espacio intermedio entre trincheras medioambientalistas globales y las pro-nacionales?

Durante todo el 2015 hemos buscado posicionar a LOFscapes como un camino posible al suscribir, simplemente, que el paisaje es ese espacio intermedio y que tiene que ser identificado, entendido y visualizado como un continuo evolutivo, histórico, dinámico y articulado entre los sistemas naturales y los antrópicos. Entre manos tenemos la oportunidad de evocar, pero a la vez superar la nostalgia de las que creo son las dos narrativas emblemáticas del problema que finalmente sabemos tenemos entre manos: la visión de Joni Mitchell al visitar Hawaii por primera vez (Big Yellow Taxi en Ladies of the Canyon, 1970) y la de Marvin Gaye al transmitir el rechazo de un veterano de la Guerra de Vietnam que retorna a Norteamérica (Mercy Mercy Me (The Ecology) en What's Going On, 1971). Y de paso, darnos cuenta que lo más importante que Tompkins hizo en Chile fue precisamente intentar imponernos una idea radical que nos obliga a pensar de manera colectiva cómo conservar la biodiversidad sin separar naturaleza y cultura, ciencia y política.

Marvin Gaye, Mercy Mercy Me (The Ecology) © YouTube (2015)


Notas al Pie
(1) Ver William Langewiesche, “Eden: A Gated Community,” The Atlantic (Junio 1999).
(2) Ver Naess, “The Shallow and the Deep, Long-Range Ecology Movement,” Inquiry 16 (1973), 95-100.
(3) Ver Reglamento del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (D.S. Nº95/01, modificado al 26/01/2011).

Videos
Joni Mitchell, Big Yellow Taxi <https://www.youtube.com/watch?v=ZgMEPk6fvpg> © YouTube (2015)
Marvin Gaye, Mercy Mercy Me (The Ecology) <https://www.youtube.com/watch?v=pQu892GGbts> © YouTube (2015)