Parque Renato Poblete, el Parque donde los Niños Ruedan

Camila Medina N. para LOFscapes
31.03.2015

Image © Camila Medina N. para LOFscapes

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Durante el gobierno del Presidente Sebastián Piñera, se insistió en el desarrollo de un proyecto de parque inundable a orillas del río Mapocho, con el fin de cumplir una promesa de campaña – o una fantasía populista: materializar la condición de río navegable en un Mapocho de carácter turbulento y de flujo inconstante. Actualmente, tras una inauguración de bajo perfil a nivel comunicacional pero de masiva concurrencia popular, el pasado 9 de Enero se abrieron las puertas del Parque Fluvial Renato Poblete (1).

Si analizamos el parque  y sus elementos a partir de los conceptos expuestos en el ensayo “Replacing Process” de Anita Berrizbeitia, académica del Programa de Maestría en Arquitectura del Paisaje de la Universidad de Harvard (2), deberíamos considerar la noción de proceso como una condición dinámica fundamental en el diseño de los parques contemporáneos. Proceso, según Berrizbeitia, se refiere no sólo a aquello que cambia en el tiempo de manera visible, sino también a aquellas transformaciones económicas, demográficas y ecológicas que han influenciado y actuarán en la historia del sitio donde se emplaza el parque urbano. En tal sentido, y bajo el lente de la valoración de la historia y de las preexistencias de un sitio, propongo que el Parque Renato Poblete, más que uno de carácter fluvial, es uno que entabla relaciones con el paisaje existente y con las dinámicas de uso propias de nuestra sociedad.

En primer lugar, en la comprensión del proyecto desde el elemento agua, la laguna calma construida se manifiesta como una respuesta irreverente al carácter nival y de altas pendientes de nuestro Mapocho. En este sentido, se genera una relación de contraste con un río que por sus muros y caídas artificiales dista de una condición “natural” y posee incluso una apariencia industrial. A su vez, el límite que crean los pequeños cerros del parque da la espalda al curso original, quitándole a la laguna el sentido de pertenencia al río que le da origen.

 

Segundo, entendiendo al parque desde la topografía, la concepción se enriquece como una que recoge las dinámicas territoriales y culturales. Esto lo digo porque, independiente de su geometría facetada de triángulos que nos recuerda a las maquetas de cartón características de los talleres de arquitectura, la topografía es en este parque una respuesta inteligente para lograr una multiplicación de recorridos, vistas y mantos vegetales. Y como un pequeño cerro isla artificial que sobresale del valle, el proyecto se comunica visualmente con el cerro Renca y las altas cumbres lejanas, aumentando en su rol de mirador la relación del sitio con el paisaje existente.

 Finalmente, en lo relativo a la selección de la vegetación de estas laderas, se rescata el uso de cubresuelos y arbustos bajos, que operan articuladamente dificultando que los visitantes salgan del recorrido establecido, ayudando al cuidado y estabilidad de la vegetación. A su vez, se incorpora la dinámica del cambio de color estacional en la elección de plantas que florecen o transforman el color de su follaje. Como crítica, podríamos hablar de la no consideración del asoleamiento para la generación de laderas de vegetación específica y que la distribución de las especies en los paños triangulares tiende al monocultivo, una práctica ecológicamente no recomendable en términos de biodiversidad y de cuidado del estrato suelo. Pese a lo anterior, existe un valor en la diferenciación entre superficies pisables y no pisables, facilitando el uso y la mantención del lugar. En suma y en contraste, pavimentos duros, pasto y maicillos se transforman positivamente en las plazas interiores de uso intensivo de esta gran área abierta recreacional.

 Más allá del análisis que se pueda desarrollar en base a los grandes elementos del parque una cosa es indudable: como infraestructura urbana, y al igual que el Parque Forestal de 1910, el Parque Fluvial Renato Poblete revitaliza una sección de ribera de un Mapocho en estado crítico, incorporando un estanque de agua artificial como elemento de atracción principal. Y aunque es muy agradable observar una laguna y recibir la frescura de las corrientes de aire que cruzan los nuevos cerros, sabemos, como los niños que alguna vez fuimos, que lo más entretenido definitivamente son los chorros de agua y las laderas de pasto para poder rodar.

(1) Ver www.emol.com, 21 Ene., 2015 (visto el 18 Mar., 2015), <http://www.emol.com/noticias/nacional/2015/01/21/700284/minvu-abrio-parque-fluvial-renato-poblete-en-quinta-normal.html>
(2) Anita Berrizbeitia. "Re-Placing Proces" en Julia Czerniak y Georges Hargreaves (eds.), Large Parks (Nueva York: Princeton Architectural Press, 2007), 174-97. 

 

 

 
 

Futuriza: Panorama y Materia

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