Chile: Profunda Monocromía

Verónica Aguirre L. para LOFscapes
31.03.2015

Pablo Chiuminatto, Sin Título (2014). Acrílico sobre Tela (120x200 cms.) En: Paisajes de Estudio de Pablo Chiuminatto, catálogo, Centro de Extensión Pontificia Universidad Católica de Chile (Mar. 2015).

Pablo Chiuminatto, Sin Título (2014). Acrílico sobre Tela (120x200 cms.) En: Paisajes de Estudio de Pablo Chiuminatto, catálogo, Centro de Extensión Pontificia Universidad Católica de Chile (Mar. 2015).

Gabriela Mistral, nuestra gran poeta nacional, expresó: "Hay tres órdenes geográficos en nuestro territorio. Hay en el norte un desierto… 'el orden místico nuestro'. Luego viene la explosión de la montaña, ese gran desorden y esa gran confusión de nuestra Cordillera, lo mismo que los archipiélagos del sur, de una gran fantasía, muy atrabiliaria, loca y desatada… una especie de 'orden romántico' en el país… pero el cuerpo de Chile está formado por un valle Central, limpio, llano, relativamente ancho, orgánico, continuado, y ese es el ’orden clásico’ nuestro… el valle que forma nuestro plexo solar" (1).

A partir de las palabras de nuestra Premio Nobel, el pintor Pablo Chiuminatto presenta en su más reciente exposición, Paisajes de Estudio, un repositorio de panoramas y detalles paisajísticos que proponen al espectador cuestionarse tanto un diálogo artístico entre la figuración y el abstraccionismo monocromático, como las propias nociones históricas sobre la transformación del paisaje en Chile. El artista hace un estudio de la percepción, representación y modificación del paisaje chileno a través de expresionistas pinturas al óleo, que dialogan entre enfáticas manchas y la simplificación del color, con el propósito de crear densas atmósferas que materializan, en la misma tela a la vez, amplios llenos y vacíos que buscan establecer una reflexión estético-sentimental con la historia de la pintura de paisaje.

En este sentido, siguiendo una tradición iniciada por los pintores viajeros y la pintura romántica del siglo XIX, la obra de Chiuminatto trata sobre el interés de varios artistas –nacionales y extranjeros– de querer representar el estado de situación del territorio chileno desde la experiencia. Así, la imagen del desierto, del valle y de la montaña forman parte del estudio del pintor quien -desde las cuatro paredes de su estudio- los entabla como parte de una visión regionalista, que ofrece al público la posibilidad de poder reconocerse y asentarse en una memoria nacional y en un imaginario geográfico común, propio y específico. En efecto, al momento de recorrer Paisajes de Estudio, no resulta ajeno admirar el valle central y la cordillera y adquirir un sentido de pertenencia. Esto se debe a que históricamente el mayor desarrollo de Chile se ha conformado y fijado en el centro del país, lugar donde se encuentra la mayor fuerza política y económica, lo que ha creado que la imagen de aquellos lugares sean los más representativos para artistas como Chiuminatto o la propia Mistral.

Ahora bien, a pesar de la fuerte influencia que ha tenido la pintura romántica para Chiuminatto, es interesante analizar como el artista sigilosamente esboza líneas y formas que aluden a la configuración presente del territorio: podemos dilucidar el trazado de límites en el terreno representado, lo que podría aludir a cultivos, caminos, torres industriales o lejanas ciudades; la organización del espacio sujeto a cambios. Por lo que, mediante lo que parecieran ser simples gestos expresivos monocromáticos, la obra de Chiuminatto se trata en realidad de un profundo estudio, del concepto que hoy nos convoca: el paisaje. 

El planteamiento que se observa con respecto al estudio del pintor sobre el tema del paisaje es un vaivén entre un espacio en función de ejemplos vegetacionales y de contrastados horizontes con intervenciones humanas. En base a esta propuesta artística, sin embargo, es esencial plantear que la noción de paisaje no corresponde a un espacio exclusivamente establecido a partir de tipos vegetales, sino a un registro de la continua transformación del territorio a partir de la sucesión de construcciones humanas.

Por lo que si consideramos que la pintura es representación de una realidad, ésta es, a su vez, una ficción. De esta forma entendemos el empeño, la destreza y la vocación por parte del artista, quien con elegancia y precisa factura intenta establecer una conexión emocional con una idea de paisaje, que difiere bastante de lo que presenta la tradición romántica con, por ejemplo, sus paisajes bucólicos o pastoriles, donde el tiempo se suspende para denotar la presencia de una belleza ideal. Esto resulta ser más bien un paradigma cultural que preservamos como un constructo mental, como parte de nuestra imaginación. Para superar dicho paradigma es importante saber que el paisaje no es natural. Sin ir más lejos, las pinturas de Chiuminatto lo demuestran, al plantear, cuestionar, criticar, moldear, reciclar, rememorar y reivindicar aquella proyección paradójicamente identitaria y local que posee el paisaje de Chile, como una forma de hacer tributo y exponer a la vez las contradicciones de la propia pintura de paisaje y su tradición.

La exposición Paisajes de Estudio de Pablo Chiuminatto estará abierta al público hasta el 25 de Abril en la Galería  de Arte del Centro de Extensión de la Pontificia Universidad Católica de Chile (Alameda 390, Santiago), entre las 10 y las 20 hrs. La entrada es liberada.

 

(1) Cit. en Paisajes de Estudio de Pablo Chiuminatto, catálogo, Centro de Extensión Pontificia Universidad Católica de Chile (Mar. 2015).

 

 
 

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