Un Viaje Cartográfico en la Biblioteca Nacional de Chile

Verónica Aguirre L. para LOFscapes
09.06.2015


La exposición “Cartografía, una Forma de Conocer el Mundo” en la Galería de Cristal de la Biblioteca Nacional de Santiago (abierta hasta el Jueves 11 de Junio), es un recorrido por la historia de la cartografía que, cronológicamente, se desarrolla entre las exploraciones marítimas del siglo XV y la producción de los mapas de Chile y Santiago del siglo XIX. Paralelamente, la exposición ofrece la historia de la producción de mapas oficiales del Estado de Chile a través del trabajo del Instituto Geográfico Militar y el Instituto Histórico de Chile.

Cuando se descubrió América en el año 1492, Europa Occidental se encontraba sometida a un sistema de fuerzas políticas, económicas, religiosas, sociales y culturales que sin duda influyeron en nuestra manera de entender el paisaje como una composición de terrenos cultivados y habitados, noción que fue evolucionando a la par de los cambios en la propiedad y en el uso de la tierra, además de la incorporación de tecnologías para la identificación y la representación del territorio. De esta manera, la necesidad de configurar nuevas formas de conocimiento para registrar con mayor exactitud el espacio circundante ayudó al desarrollo de nuevas técnicas topográficas que determinaron la invención de instrumentos para medir distancias y alturas, la construcción de mapas catastrales y de caudales relictos y la producción de manuales para masificar estas técnicas (1). Todo esto permitió que una emergente clase social de comerciantes, constructores navales y artesanos, aliados a monarcas europeos, creara una serie de mapas con el fin de identificar y describir rutas mediante trazados de medidas y proporcionalidad rigurosa.

Un caso destacable es la denominada Carta Portulana creada por Jorge de Aguiar en el año 1492, la más antigua que se conozca hasta hoy firmada y fechada por un portugués (2). Mapas como éste fueron un bien codiciado, especialmente para los navegantes, debido a que en ellos no sólo se inscribían nuevos descubrimientos, sino que también se corregían rutas permitiendo que otros realizaran nuevas travesías y llegaran, en lo posible, sin inconvenientes al lugar de destino.

El mapa de Aguiar es uno de los que podemos encontrar en la exposición Cartografía, una Forma de Conocer el Mundo que se exhibe en la Galería de Cristal de la Biblioteca Nacional de Santiago. La muestra es un recorrido por la historia de la cartografía que comienza con las exploraciones marítimas del siglo XV y avanza hasta los mapas de Chile y Santiago del siglo XIX. Paralelamente, desde otra arista temática, la exposición describe la historia de la producción de mapas oficiales del Estado de Chile a través del trabajo del Instituto Geográfico Militar. Así, por medio de la presentación de treinta reproducciones de cartografías –que datan desde 1492 hasta 1895– de equipos geodésicos y de una serie de paneles de información cartográfica, se describe el proceso evolutivo de generación de mapas, incluyendo desde la recopilación y clasificación de información espacial, su registro en un plano a escala y la representación y la reproducción de los mapas como imágenes visuales.

Desde el momento en que se estableció la República de Chile en el siglo XIX, el conocimiento del territorio se reconoció como una importante misión y fue el período en que se comenzó la creación de los llamados Depósitos Cartográficos para almacenar y clasificar los primeros mapas. Hacia la década de 1830, cuando la situación política nacional era más o menos estable, el gobierno decidió contratar a expertos historiadores, naturalistas y botánicos de diferentes países para la realización de exploraciones que permitieran registrar al territorio y sus recursos. Personajes como Claudio Gay, Ignacio Domeyko y Pedro José Amado Pissis registraron el producto de sus exploraciones en mapas, dibujos y obras que permitieron la comprensión física del territorio. No obstante, al ser elaborados a mano alzada –debido a que no se contaba con tecnológicos instrumentos de precisión– en la actualidad estos mapas no son considerados “exactos,” poniéndose en duda la fidelidad de los datos (3).

Con el fin de institucionalizar la información cartográfica del país, se creó la Oficina Hidrográfica en el año 1879. Más adelante, surgió la Oficina Cartográfica dependiente del Estado Mayor del Ejército, la que recibió de manera definitiva el nombre de Departamento de Levantamiento entre 1906 y 1922. Ese año se concretó también la creación del Instituto Geográfico Militar, entidad que unificó en una sola institución la producción cartográfica nacional. Desde entonces, los trabajos necesarios para la elaboración de la cartografía se basaron en el uso de la plancheta y las series ejecutadas a partir de ella (4), permitiendo mayor validez y exactitud a la información cartográfica.

Si bien hechos como éste determinan que hoy se diferencie entre el mapa como obra de arte y como instrumento, la etapa de desarrollo de las técnicas cartográficas en Chile nos permiten vislumbrar que, independiente de su grado de exactitud, estos primeros registros contienen visiones concretas del territorio cultivado, del paisaje nacional.  

La muestra estará abierta al público hasta el jueves 11 de Junio 2015 en la Galería de Cristal y Sala de Acogida de la Biblioteca Nacional y puede ser visitada de lunes a viernes de 9:00 a 19:00 horas y los sábados de 9:15 a 13:45 horas. Entrada liberada

Notas
(1) El geógrafo cultural Denis Cosgrove profundiza este proceso histórico en Observando la Naturaleza: el Paisaje y el Sentido Europeo de la Vista,Asociación de Geógrafos Españoles (2002).
(2) Las portulanas fueron las primeras cartas de navegación que se pueden considerar náuticas y que hicieron posible el uso de la brújula. Aparecen en el siglo XIII y encuentran su momento de esplendor durante los siglos XIV y XV. En Dbibliofila (2015) <http://www.dbibliofilia.com/2012/07/las-cartas-portulanas-entre-lo-util-y.html>
(3) Ver Cartografía, una Forma de Conocer el Mundo, panel de información, Instituto Histórico de Chile, Biblioteca Nacional de Santiago, Chile (Jun. 2015).
(4) La plancheta se compone de tres partes: un tablero de madera sólido, un anteojo especial y un trípode con tornillos nivelantes. Para utilizarla se requerían de puntos trigonométricos, proporcionados por los cálculos geodésicos. Sumado a esto, se necesitaba de un “sistema de proyección” que permitiese representar la curvatura de la superficie terrestre sobre un plano. En: Cartografía, una Forma de Conocer el Mundo, panel de información, Biblioteca Nacional de Santiago, Chile (Jun. 2015).

Leyenda de Imágenes
(1) Jorge de Aguiar, Carta del Mediterráneo, Europa Occidental y Costas de África (Lisboa, 1492). Colección Biblioteca Nacional © Verónica Aguirre L. para LOFscapes.
(2) Exposición Cartografía, una Forma de Conocer el Mundo (2015). Galería de Cristal de la Biblioteca Nacional de Santiago © Verónica Aguirre L. para LOFscapes.
(3) Pedro Gónzalez de Agüeros, Descripción de la Provincia y Archipiélago de Chiloé en el Reyno de Chile y Obispado de la Concepción (Madrid, 1791). Colección Biblioteca Nacional © Verónica Aguirre L. para LOFscapes.
(4) Amadeo Frezier, Plan de la Ville de Santiago, capital du Royaume de Chili (1712). Colección Biblioteca Nacional © Verónica Aguirre L. para LOFscapes.

 
 

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