Roswell: Una Tipología de Parque Alienígena en Viña del Mar

Joaquín Cerda D’apremont para LOFscapes
20.08.2015


El caso de Roswell propone un ejemplo de apropiación auto gestionada de terrain vagues resultantes de infraestructuras energéticas abandonadas en un contexto urbano carente de espacios públicos que integren programas específicos, como un skatepark. Esta tipología, que se encuentra al margen de lo que en arquitectura del paisaje se entiende convencionalmente como parque, ofrece una forma alternativa de construcción de sitios para la recreación y el ocio, en la cual el proceso mismo de ocupación cobra un carácter protagónico y distintivo.


Emplazado en el sector de Las Salinas, en Viña del Mar, se encuentra el terreno conocido como ex Coraceros, el mismo que históricamente ocuparon las compañías petroleras Copec, Esso, Shell y Sonacol entre 1920 y el 2010. Dicho terreno, altamente apetecido por el sector inmobiliario debido a su ubicación estratégica, se ha mantenido al margen de la especulación inmobiliaria por la presencia de sustancias tóxicas provenientes de dicha industria, conformando un terrain vague a la espera de la aprobación de estudios que definan si podrá ser edificado o no (1).

Mientras tanto, y a la par de promesas de construcción de nuevas áreas verdes en el sitio, los skaters locales descubrieron las cualidades para practicar este deporte que tienen los tanques de almacenamiento de petróleo ubicados en la meseta superior del terreno, colonizándolo lentamente y bautizándolo como Roswell, debido a la forma de platillos voladores que tienen estos artefactos. A fin de cuentas, Roswell ofrecía una alternativa para la práctica de este deporte, dado que nadie echaba a los skaters del lugar por su condición de sitio abandonado (2). Teniendo este escenario como punto de partida, y gracias a la elaboración de una serie de acondicionamientos autofinanciados y construidos por marcas locales para poder usar mejor el lugar, la popularidad de Roswell creció enormemente entre los skaters viñamarinos y luego, entre habitantes de otras ciudades que empezaron a visitar el lugar para patinarlo. De esta manera, con el tiempo el sitio fue adquiriendo una identidad propia, llenándose de grafitis que le dieron color a los tanques existentes y, más importante aún, instalando obstáculos elaborados a mano con escombros del lugar, con hormigón y metal, cambiando su aspecto y construyendo una nueva topografía artificial, componente característica de los espacios ligados a este deporte.

Como resultado, el caso de Roswell propone un ejemplo de reciclaje y apropiación auto gestionada de terrain vagues provenientes de infraestructuras energéticas abandonadas, en el marco de contextos urbanos carentes de espacios públicos que integren programas específicos, como el de un skatepark. Esta tipología, la cual se encuentra al margen de lo que en arquitectura del paisaje se entiende convencionalmente como parque, ofrece una forma alternativa de construcción de sitios para la recreación y el ocio, en la cual el proceso mismo de ocupación cobra un carácter protagónico y distintivo. Casos como éste y otros a nivel mundial también ligados a infraestructuras en desuso o a sus espacios residuales, tales como el Burnside skatepark en Portland, Oregón; el FDR skatepark en Philadelphia, Pennsylvania; el Washington Street skatepark en San Diego, California; y el Junk Spot en Jersey City, New Jersey, por nombrar sólo algunos, reafirman el rol fundamental y el poder que puede tener la participación activa de agrupaciones en la materialización de este tipo de sitios.

Al lograr invisibilizar la figura del arquitecto del paisaje como diseñador absoluto, ejemplos como el de Viña del mar permiten la creación colectiva, progresiva y orgánica en el tiempo, dando lugar a un tipo de arquitectura del paisaje que, al menos en el caso de Roswell, se podría denominar como alienígena.

Joaquín Cerda D’apremont. Arquitecto y Magíster en Arquitectura del Paisaje, Pontificia Universidad Católica de Chile (2015). 

(4) Compilación de stills de la autoconstrucción del lugar extraídas del video “Sunrise Skateboards Feliz Navidad 2012 Roswell” disponible en <https://vimeo.com/56270949© Joaquín Cerda D. para LOFscapes

(5) Compilación de stills de skaters andando el lugar extraídas del video “ROSWELL” disponible en <https://www.youtube.com/watch?v=2dG-H9Xyq5g© Joaquín Cerda D. para LOFscapes

Notas al Pie
(1) Ignasi de Solá-Morales se refiere a los "terrain vague" como “espacios vacíos, abandonados, en los que ya han sucedido una serie de acontecimientos […] porciones de tierra en su condición expectante, potencialmente aprovechable […] lugares aparentemente olvidados, donde parece predominar la memoria del pasado sobre el presente […] lugares externos, extraños, que quedan fuera de los circuitos, de las estructuras productivas […] áreas industriales, estaciones de ferrocarril, puertos, áreas residenciales inseguras, lugares contaminados, que se han convertido en áreas de las que puede decirse que la ciudad no se encuentra allí. En definitiva, lugares extraños al sistema urbano, exteriores mentales en el interior físico que aparecen como contraimagen de la misma tanto en el sentido de su crítica como en el sentido de su posible alternativa.” Ver “Terrain Vague,” Anyplace (Cambridge, Mass.: MIT Press, 1995), p.118-23.
(2) Cabe señalar que sólo el 2014, con la inauguración del skatepark de Viña del Mar, se suplió la inexistencia de espacios para la práctica de este deporte en el litoral central.

Leyenda Imágenes
(1) Fotografía aérea del sitio © Google Earth
(2) Fotografía panorámica del lugar © Joaquín Cerda D. para LOFscapes
(3) Fotografía panorámica del lugar © Joaquín Cerda D. para LOFscapes
(4) Compilación de stills de la autoconstrucción del lugar extraídas del video “Sunrise Skateboards Feliz Navidad 2012 Roswell” disponible en <https://vimeo.com/56270949> © Joaquín Cerda D. para LOFscapes
(5) Compilación de stills de skaters andando el lugar extraídas del video “ROSWELL” disponible en <https://www.youtube.com/watch?v=2dG-H9Xyq5g> © Joaquín Cerda D. para LOFscapes