El Paisaje Militar

Romy Hecht M. para LOFscapes
08.09.2015


La idea de paisaje militar es utilizada aquí para plantear, nuevamente, aunque esta vez por analogía, que el paisaje puede ser entendido como una configuración humana y no como un lugar natural que se encuentra como si siempre hubiera estado ahí.


La frase de John B. Jackson, “más que destruir, los ejércitos crean un orden propio” (1) es el argumento más sólido que he encontrado para sustentar que el paisaje militar no sólo es una de las configuraciones territoriales más radicales y claras de reconocer, sino que, desde dicha condición, puede ser usado como una manera de entender que el paisaje es, efectivamente, una construcción humana.

Sabemos que la arquitectura del paisaje, como disciplina occidental, puede ser considerada una creación cultural del siglo veinte. A través del desarrollo de proyectos de escalas diversas, pero siempre circunscrita a la reconstrucción de áreas no edificadas o en estado de abandono y deterioro, dicha profesión se ha posicionado en una ubicación no siempre conveniente: en la frontera entre ingeniería, arquitectura y planificación urbana. Pero antes de esta subdivisión disciplinar, ¿cuáles fueron los mecanismos para operar y controlar una porción de terreno?

Sin duda uno de los momentos más obvios para visibilizar y evidenciar esta operación fue cuando la monarquía francesa –y particularmente la de Luis XIV en adelante– organizó batallas y guerras no sólo para ampliar las fronteras del reino, sino también para materializar su llamada Empresa de Parques Reales, tomando control del territorio a través de la construcción de una serie de palacios y parques dispersos a lo largo de Francia que permitieron al Rey materializar su presencia en medio de todos sus súbditos.

En este contexto, un sitio tan emblemático como Versalles, el sitio real por excelencia, puede ser entendido entonces como el resultado de una empresa tripartita que buscó, primero, la construcción del territorio del Rey; segundo, la transformación del paisaje construido en un ámbito gobernado; y tercero, la configuración estratégica del sitio materializado a partir de tácticas militares de reconocimiento, coordinación y planificación que a la larga proporcionaron de ocupación y construcción espacial que facilitaron la réplica del modelo en otros sitios.

Toda batalla tematiza ciertas características del terreno donde se desarrolla, transformándolo en lo que los soldados denominan un campo. El armamento utilizado, al igual que otros elementos de “infraestructura,” determina el modo en que dicha tematización va a ser desarrollada, estableciendo una narrativa que nos permite reconocer la organización del sitio: su manejo, basado en la construcción de infraestructuras; su ocupación, basado en la capacidad de reducir obstáculos y distancias; y su dominio, basado en la capacidad de demostrar tangiblemente la expansión más allá de los límites del sitio.

De hecho Versalles, más que una estructura compositiva, configura un campo de batalla donde el “conflicto” se hizo visible a través de intensas operaciones de manejo forestal, de alteración topográfica y de irrigación y drenaje. Las armas utilizadas para apoyar en el tiempo la persistencia de dichas tácticas fueron los bosquets, tapis vert, topiarios, fuentes, canales, esculturas, parterres, allées, palisades, coquillages y terrazas, por nombrar sólo algunos.

En un diccionario común no figura paisaje militar. Sin embargo, si usamos las raíces Latinas del término, militaris forma et situs agri, podemos definirlo entonces como “una forma –figura, patrón, molde– de guerra trazada –emplazada, situada, establecida– en un campo, superficie, territorio o cultivo” (2). La expresión de paisaje militar como un patrón de guerra posicionado en un territorio, junto con exterminar la noción de paisaje como una escena inmaculada o natural, refuerza su idea como el resultado de una planificación estratégica: si la ocupación del campo fue oportunista e invasiva, entonces su configuración supuso la materialización de un equilibro entre fuerzas de estabilidad y aquellas de movilidad o cambio y la definición de un orden caracterizado –al igual que en el ejército– por una serie de construcciones que apoyaron el desarrollo de la batalla en el tiempo.

Notas al Pie
(1) John B. Jackson, “Learning about Landscapes” en The Necessity for Ruins and other Essays (1980), p.12. Traducción de la autora.
(2) Definición de la autora en base a “Situs,” “Forma,” “Ager” en The Pocket Oxford Latin Dictionary (1994).


Leyenda Imágenes
(1) Plan de Marly que muestra los caminos aparentemente excavados del bosque (1768-1769) © Monique Pelletier, Cartographie de la France et du monde de la Renaissance au Siècle des lumières (París: Bibliothèque nationale de France, 2001), p.55
(2) Art Militaire, Evolutions de l'infanterie, Lámina 14 © Encyclopédie ou Dictionnaire raisonné des sciences, des arts et des métiers Vol.1-Plates (París, 1762)
(3) Art Militaire, Evolutions de l'infanterie, Lámina 15 © Encyclopédie ou Dictionnaire raisonné des sciences, des arts et des métiers Vol.1-Plates (París, 1762)
(4) Pierre Patel, View of Versailles (1668) © Robert W. Berger, In the Garden of the Sun King: Studies on the Park of Versailles under Louis XIV (Washington, DC: Dumbarton Oaks Research Library and Collection, 1985)
(5) Bataille d'Avein (1635) © Monique Pelletier, Cartographie de la France et du monde de la Renaissance au Siècle des lumières (París: Bibliothèque nationale de France, 2001), p.78
(6) Detalle de trabajadores en Versalles (s.XVIII) © Kenneth Woodbridge, Princerly Gardens: The Origins and Development of the French Formal Style (New York: Rizzoli, 1986)

 
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