La Pampilla, Ocupación Temporal, Fiesta Popular, ¿un Lugar de Permanencia?

Carolina Briones Quiñones para LOFscapes
13.09.2016


La Fiesta de la Pampilla coquimbana constituye una de las festividades patrias más populares y masivas del país. Durante cuatro días al año recibe a más de 200 000 personas diarias que se apropian temporalmente de un paisaje árido, sereno y deshabitado dentro de una ciudad ya construida y consolidada. El resultado es una verdadera localidad efímera organizada en base a una especie de urbanización ligera, desmontable y de uso intensivo, carente de infraestructura, diseño y planificación. En base a lo anterior, esta columna plantea la posibilidad de proponer un paisaje desde el evento, proyectándolo como una oportunidad de transformación efímera capaz de generar nuevas áreas públicas en el sitio a partir de un diseño flexible, dinámico y reversible.

 
El origen de la fiesta de la Pampilla se remonta a cientos de años atrás y se presume asociado a distintas instancias históricas de ocupación temporal de dicho territorio. Una de ellas sostiene que cuando el afamado pirata Francis Drake invadía la localidad durante el siglo XVII, los pocos habitantes de la zona se escondieron en el sector de la pampilla Coquimbo. Su configuración geográfica les permitió ver la bahía sin ser descubiertos y, en consecuencia, esconderse de los invasores, celebrando, durante días, su partida. Otro de los supuestos data de la época de Independencia e indica que la noticia de la emancipación llegó con atraso a la localidad, por lo que las celebraciones comenzaron más tarde, consolidándose en el tiempo. Desde ese entonces que la zona de la pampilla es un sector de fiesta y celebración. Carreras a caballo y prácticas de aeroplanos, entre otras, son festividades que se realizan en este árido y vasto territorio, rodeado de una ciudad que lentamente comenzó a consolidarse y constituirse en torno a él. Con el paso del tiempo, la festividad evolucionó, recibiendo cada año una mayor concurrencia de personas de todas las clases sociales, lo que obligó a cambiar y a expandir paulatinamente la especificidad de sus usos programáticos y de su área de ocupación.

Financiada por la Municipalidad de Coquimbo para permitir un acceso gratuito, la fiesta de La Pampilla constituye una festividad cultural que se ha configurado en uno de los eventos más populares y masivos del país. Durante la celebraciones patrias del mes de Septiembre, que pueden extenderse entre cuatro a siete días según el año calendario, la Pampilla recibe diariamente a más de 200 000 personas, 5000 autos y más de 900 carpas que se instalan incluso un par de meses antes del comienzo de las fiestas. Con respecto a la distribución programática, aparte del sector para las carpas, ya consolidado, la ocupación incluye un área de restaurantes, fondas y ferias de las pulgas, un escenario, juegos electrónicos, baños químicos y algunos juegos, ya obsoletos, de prácticas chilenas. Todo esto es acompañado de elementos-muebles que soportan y permiten que estas acciones ocurran y que son construidos con materiales lo suficientemente ligeros para ser transformados, distribuidos, construidos y de-construidos de igual manera, apoyando, por tanto, que estas ocupaciones efímeras acontezcan. El resultado es un paisaje temporal detonador de experiencias humanas, acumuladas sobre el territorio que se crean en el momento en que el visitante se apropia del lugar.

La Pampilla, en consecuencia, constituye indiscutiblemente un espacio reservado para un evento efímero. El evento no sólo puede ser entendido como una actividad desarrollada fuera del tiempo cotidiano, sino también como un lugar fuera del lugar, construido o no construido, que se convierte en paisaje a través de la materialización de asentamientos efímeros y simbólico-rituales. En otras palabras, La Pampilla se presenta como un territorio para la ocupación y apropiación libre y temporal, donde el paisaje emerge como un escenario de múltiples usos programáticos — deportivos, de ocio y recreación — en un sitio de uso flexible, dinámico y reversible. Un área baldía, carente de infraestructura y planificación, en la que el visitante se adecúa a una planificación de urbanidad intuitiva, caótica y, a la vez, atractiva. Como resultado, un territorio árido, sereno y deshabitado adquiere importancia en base a la experiencia humana, al evento, suceso o acontecimiento de ocupación temporal que programa el territorio cíclicamente otorgándole una identidad única e irrepetible. En suma, “la cultura es el agente, el paisaje el medio; el paisaje cultural el resultado” (1).

Frente a lo descrito inevitablemente surge el cuestionamiento de la necesidad — o no — de proyectar y formalizar una infraestructura para el desarrollo de las festividades. Múltiples son los diseños que se han propuesto, pero a la fecha nada se ha concretado y los recursos municipales se han centrado más bien en la organización de la fiesta y en la definición del listado de invitados que vendrán cada año al espectáculo.

¿Es necesario moldear arquitectónicamente al paisaje cambiante y programar la dimensión espacial del evento, o es más apropiado mantener la característica intrínseca de este lugar casi desértico, vacío y desolado que sólo es utilizado intensamente algunos días al año? ¿Cómo podríamos generar un diseño de sitio abierto, flexible, dinámico y reversible, capaz de mantener la identidad propia del territorio y de generar nuevas relaciones sociales, espaciales y perceptuales entre el ser humano y su entorno? En definitiva, ¿es posible crear ocupaciones abiertas, sin límites ni restricciones, reversibles y flexibles donde se adviertan nuevos tipos de apropiaciones del paisaje, más dinámicas y “poniendo al descubierto nuevas relaciones en público, formas de habitar” y “estructuras de intercambio y comercio que sorprenden porque nos hablan, en la materialidad del espacio y en una nueva comunidad que inventa un lenguaje”? (2). Tal como afirma el arquitecto paraguayo Solano Benítez, “sin esta mirada restauradora de proyección del paisaje, será imposible emprender la tarea de construir una nueva realidad de forma crítica, ni de tampoco vivir una vida hecha de componentes múltiples y contradictorios” (3).

Carolina Briones Quiñones es estudiante de arquitectura y del Magister de Arquitectura del Paisaje en la Pontificia Universidad Católica de Chile. Esta columna es resultado del trabajo desarrollado en el taller de pregrado dirigido por los profesores Paulina Courard y Danilo Martic y titulado La Pampilla o la inesperada virtud de la Pacotilla, temática que continuó desarrollando de forma más independiente en el taller de postgrado Mosaico y Composición: Proyectos de Paisaje Urbano en La Serena-Coquimbo, dirigido por Martic, Camila Medina y Francisca Salas.


Notas:
(1) Carl Sauer, The Morphology of Landscape (Berkeley: University California,1925), pp. 19–53, cit. en Osvaldo Moreno, ‘El Paisaje Productivo como Paisaje Patrimonial. Claves de Lectura y Registro para la Puesta en Valor y Dinamización de Territorios y Comunidades’, Congreso Intersecciones, Facultad de Arquitectura, Diseño y Estudios Urbanos PUC (2015), p. 3.
(2) Giovanni La Varra, Post It City. El Último Espacio Público de la Ciudad Contemporánea (Madrid: SEACEX, 2009), pp. 14, cit. en Martí Peran, Post it City (Madrid: SEACEX, 2009).

(3) Solano Benitez, Vértigo Horizontal, cit. en Rahul Mehrotra, La Ciudad Cinética como Generadora de Práctica (Santiago: Ediciones ARQ, 2015), p. 9.

Leyenda Imágenes:
(1) La Pampilla de Coquimbo (Sept. 2015) © Festival de Cine La Serena  <http://www.fecils.cl/schedule/la-pampilla-de-coquimbo/>
(2) La Pampilla sin pampilla (Mayo 2015) © Carolina Briones para LOFscapes

Infografía  © Carolina Briones para LOFscapes · Elaborada en base a: Taller La Pampilla o la inesperada virtud de la Pacotilla, junto a los profesores Paulina Courard y Danilo Martic · Reunión Municipalidad de Coquimbo (Mayo 2015). Imágenes: Brigada Scout y Girl Guide, asociación departamental de Coquimbo fundada en 1912 (1912) © Biblioteca Nacional · Arboleda ingreso a la Pampilla, brigada scout y girl guide, 1940 (1940) © Biblioteca Nacional · Pampilla, 1936, lugar de celebración de Fiestas Patrias (1936) © Biblioteca Nacional · Juan Gutenberg, Mosaico de la Pampilla Coquimbana (1964) © Historia de la Pampilla · Pampilla de Coquimbo, 1980 © Biblioteca Nacional · Autor desconocido © <http://diarioelnortino.cl/proponen-que-20-de-septiembre-sea-feriado-en-coquimbo-por-fiesta-de-la-pampilla/> · Autor desconocido © <http://www.diarioelcoquimbano.cl/2016/07/12/lanzan-bases-para-la-explotacion-de-espacios-publicitarios-en-la-pampilla-de-coquimbo-2016/> · La celebración dieciochera en la Pampilla de Coquimbo (19 Sept. de 2012) © <http://www.cooperativa.cl/noticias/pais/festivos/fiestas-patrias/la-celebracion-dieciochera-en-la-pampilla-de-coquimbo/2012-09-19/090932.html>

Bibliografia recomendada: Anita Berrizbeitia, ‘Re-Placing Process’ en Julia Czerniak y Georges Hargreaves (eds.), Large Parks (New York: Princeton Architectural Press, 2007), pp. 175–197 ·  T. Khanna, Kumbh Mela: Mapping the Ephemeral MEGACITY (Cambridge, Mass.: Harvard University and South Asia Institute, 2015) · Raul Mehrotra, Felipe Vera, J. Mayoral, Ephemeral Urbanism: Cities in Constant Flux (Santiago: Ediciones ARQ, 2016) · Joaquín Sabaté, Dennis Frenchman y J Mark Schuster, Llocs amb esdeveniments: Event places (Barcelona: Universidad Politécnica de Catalunya, 2004) · Martí Peran, Post it City (Madrid: SEACEX, 2009).