Ramal La Unión · Lago Ranco, 2015

LOF·drone para LOFscapes
(Video y Texto: Sofía Schmidt M. / Edición y Fotografía: Verónica Aguirre L. y Sofía Schmidt M.)
12.01.2016


Como sabemos, los espacios residuales urbanos abren oportunidades de proyectos de espacio público. Sin embargo, cuando dicho espacio posee cualidades extraordinarias, como es el caso de los vestigios del Ramal La Unión · Lago Ranco, entonces nos invita a ser pensados bajo una perspectiva distinta a la de una recuperación urbana tradicional.
 

Tras 23 años de anteproyectos y estudios –específicamente entre 1905 y 1928– para construir una línea de ferrocarril que facilitara el transporte de las riquezas que ofrecía la zona hacia el interior de la ciudad de La Unión en la Región de Los Ríos, finalmente la compañía Barriga, Wachholtz y Alessandri se adjudicó la construcción del proyecto, cuyas obras comenzaron en 1929, terminándose en 1937 el tramo Río Bueno · Lago Ranco. Si bien originalmente el principal objetivo del ramal fue el transporte de carga de las industrias madereras y de las faenas agrícolas y ganaderas, su rol como transporte de pasajeros fue tomando relevancia debido a lo aislado del sector en que operaba, permitiendo así su vinculación con las ciudades más cercanas eimportantes, tales como Río Bueno y La Unión, posicionándose de paso como el único medio de transporte de la época en la zona (1).

Poco a poco, la configuración del actual pueblo de Lago Ranco fue concretándose a partir de predios regularizados en torno a la línea férrea, lo que se materializó con la conformación de la comuna homónima en 1941. Se entiende así que luego del término de las operaciones del ramal para el transporte de pasajeros y carga en 1983 y 1990 respectivamente, el abandono de la infraestructura por parte de la Empresa de Ferrocarriles del Estado haya provocado la “desaparición” de los objetos que la constituían, pero no del espacio que había sido trazado y construido para su paso.

Es así como este espacio visible hasta hoy, particularmente en su cruce por el pueblo en sentido poniente-oriente, no ha sido ocupado como basural o dejado a espaldas de, como suele ocurrir con este tipo de fragmentos, demostrando como resultado un “deterioro cuidado.” Además de distinguirse por sus dimensiones respecto de una vereda normal, destaca una cobertura vegetal definida por la colonización de especies silvestres que configuran un ambiente especial y atractivo en medio del pueblo para ser aprovechado y recorrido.

Consecuentemente, el mencionado “deterioro,” que pudo haber sido intencional por parte de los habitantes del pueblo de Lago Ranco, también puede ser entendido como un germen de espacio público potencial, pensado no desde la recuperación de sitios degradados y abandonados, sino que desde el aprovechamiento de una condición espacial que ofrece una trama urbana originada a partir de la misma infraestructura ferroviaria y de una riqueza ecológica renaciente fruto del clima local, manifestando la necesidad de un tratamiento diferente al de una operación de recuperación urbana tradicional, las que, en su mayoría, no contemplan la incorporación de las dinámicas y valores ecológicos existentes en el sitio y, en este caso, la consideración del porque el espacio se mantuvo sin ser “mal ocupado” sino que aparentemente cuidado.

 Sofía Schmidt M. es arquitecto de la Universidad de Chile y Magister en Arquitectura del Paisaje © de la Pontificia Universidad Católica de Chile.


 Notas:
(1) Información obtenida de la cuenta de Facebook Pasión por los Trenes, publicada el 23 Enero del 2013 <https://www.facebook.com/PasionPorLosTrenes>

Imágenes:
(1-4) Ramal La Unión· Lago Ranco, 2015 © Sofía Schmidt M. para LOFscapes