Taller Atacama, el Relato del Sitio

Lía Aliaga para LOFscapes
25.10.2016


Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP), la extensión de las zonas áridas y semiáridas en el mundo abarca el 40% de la superficie terrestre, cifra incrementada por el hecho que el 33,8% de la población mundial vive en estas regiones. En base a lo anterior se torna necesario dar una nueva mirada a estos territorios y a la manera en que proyectamos en ellos, particularmente si los consideramos como sitios donde históricamente la escasez de agua ha sido una limitante. Consecuentemente, nuestra columnista invitada de hoy presenta esta condición territorial como un desafío que puede dar origen hoy a un área de investigación para la arquitectura del paisaje.


El oasis de niebla de Alto Patache, ubicado a 60 km de la ciudad de Iquique, es el lugar seleccionado para desarrollar el Taller de Especialidad 2016 del Magister de Arquitectura del Paisaje de la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC), y para avanzar en el estudio del diseño de paisaje en zonas áridas. En la actualidad el sitio es administrado por el Centro del Desierto de Atacama, perteneciente a la PUC (http://www.cda.uc.cl/), que en los últimos 20 años ha registrado e investigado la influencia costera de la camanchaca desde distintos campos disciplinares, tanto científico, antropológico como artístico.

En este contexto, y si bien los alumnos cuentan con las bases de información de las investigaciones ya ejecutadas, la contribución de este estudio está en contraponer a dicho avance la experiencia del viaje a terreno en busca de campos exploratorios de la disciplina que registren las condiciones extremas del desierto más árido del mundo, buscando también cualificar en términos de paisaje a un territorio de Atacama que surge imponente y vasto a primera vista, pero que prontamente desaparece sutilmente entre la niebla (fig.1).

En este relato paradójico, me gustaría presentar nuevamente a Alto Patache bajo tres referencias conceptuales:

El Agua Efímera

Aparentemente, en los desiertos el agua es un recurso escaso y casi inexistente, que además se encuentra en lugares acotados y específicos. Sin embargo, todo el desierto presenta marcas imperecederas de un sistema de cuencas y quebradas que morfológicamente son similares a climas húmedos, pero que pertenecen a un sistema de drenaje que hace ya muchos siglos modeló la superficie (fig.2).

Sobre esta base topográfica el agua se hace presente como un registro sutil de una historia hidrológica de lluvias, escurrimientos, cárcavas, absorciones y evaporaciones que forman una amplia gama de texturas, colores y granulometrías en sus suelos (fig.3). Se suma a ello la permanente agua en suspensión, que amplía la humedad y sensación térmica del sitio y que se presenta como una manifestación tácita e identitaria del agua en los desiertos (fig.4).

Las Huellas y el Nomadismo

El nomadismo se ha presentado siempre en los desiertos por su vastedad, condición climática extrema y limitación de recursos, tales como el agua. Así, al oasis de niebla nos presenta constantemente este contraste, donde el permanecer se torna dificultoso dada la ‘hostilidad’ territorial por la presencia de factores ambientales adversos, como el fuerte viento, alta humedad y los cambios extremos de temperatura.

Sin embargo, la posibilidad de ‘atrapar’ agua (fig.5), vistas del lugar y una ecología incipiente amplía el interés de habitar estos sitios, donde hoy se superponen huellas de viajes troperos (fig.6), colonizaciones emergentes y ocupación por parte de actividades de investigación. De esta manera, tal como la niebla y el hombre se han buscado para convivir, también se ha configurado una historia de interferencias en el paisaje, relatos y huellas que nutren al sitio.

Sobrevivencia y Experiencia del Sitio

La experiencia del ambiente, la necesidad de difundir el conocimiento de estos sitios y la frágil ecología presente se encuentran constantemente en tensión en el oasis de Alto Patache. Bajos arbustos y una amplia gama de líquenes logra sustentar una flora y fauna delicada y sutil, que se descubre al caminar por los acantilados del sitio. Sus tamaños y colores son vistosos, adosados siempre a las superficies rocosas, convirtiéndose en verdaderos jardines relictos, que sólo una mirada cercana y atenta puede develar (fig.7–8). Son capaces de formar superficies y manchas discontinuas en el territorio, directamente relacionadas a los lugares donde la niebla logra condensarse, mientras la piedra produce alguna sombra y se genera alguna protección del viento que los cobije.

Esta asociación de sobrevivencia conlleva inevitablemente al visitante a un caminar pausado y cauteloso en los momentos de la entrada de la niebla al oasis, marcando una instancia donde el rango visual del paisaje se contrae a no mas allá de tres metros, por alrededor ocho horas al día. En contraposición, durante algunas horas del medio día la ausencia de niebla permite las aperturas del territorio, logrando identificar las referencias lejanas y los horizontes propios del desierto. Estas situaciones tan marcadas durante la jornada determinan, ineludiblemente, una experienciaal visitante y hacen de este paisaje un medio dinámico y activo (fig.9–11).

Lía Aliaga es arquitecto y Magister en Arquitectura del Paisaje de la PU) y parte del equipo del Taller Atacama, desarrollado junto a los académicos Pilar García y Pablo Osses.


Leyenda Imágenes:
(1) Taller Atacama, visita a Alto Patache © Lía Aliaga para LOFscapes

(2) Nube de niebla orográfica, Alto Patache © Michael Comber para LOFscapes
(3) Quebradas y cárcavas, Alto Patache © Michael Comber para LOFscapes
(4) Depósito fluvial de evaporación, Alto Patache © Michael Comber para LOFscapes
(5) Atrapanieblas y artefactos de medición de niebla, Alto Patache © Lía Aliaga para LOFscapes
(6) Huella de guanacos troperos, cultura changos, Alto Patache © Michael Comber para LOFscapes
(7) Jardín de líquenes, Alto Patache © Lía Aliaga para LOFscapes
(8) Jardín de líquenes, Alto Patache © Lía Aliaga para LOFscapes
(9) Espacios de contracción y expansión del paisaje, Alto Patache © Lía Aliaga para LOFscapes
(10) Espacios de contracción y expansión del paisaje, Alto Patache © Michael Comber para LOFscapes
(11) Espacios de contracción y expansión del paisaje, Alto Patache © Lía Aliaga para LOFscapes