Todos los Caminos Conducen a Roma: Elección Programada de Rutas Cotidianas

CICLO·RUTAS
Francisca Salas P. para LOFscapes
(Fotografía, Video y Cartografía: Francisca Salas P.)
29.11.2016


Si se dice que “todos los caminos conducen a Roma”, ¿cuál escoges para llegar a tu destino? En la ciclo·ruta de esta semana los invitamos a reflexionar sobre las características y oportunidades de nuestras rutas cotidianas que realizamos sobre ruedas y que de preferencia programamos entre calles, avenidas, parques y ciclovías.


La expresión “todos los caminos conducen a Roma” surgió durante el Imperio Romano con la construcción de más de 400 rutas que conectaron a la capital con el resto de las provincias y localidades del imperio. La particularidad de dichos caminos fue su concepción por parte de tropas romanas como una construcción empírica. Criterios como el tiempo en recorrer las distancias cubiertas por la ruta, la dificultad o factibilidad de arribar a destino y las estrategias de combate potencialmente derivadas de sus trazados definieron múltiples formas de llegar a un mismo lugar, en este caso, a Roma. En este contexto, el acto de construir, configurar y programar diferentes caminos nos habla de la posibilidad cierta de definir un sistema de recorridos comunes y cotidianos producto de nuestra experiencia sobre el territorito.

En nuestro caso, cuando necesitamos programar una nueva ciclo·ruta nos enfrentamos a una infinidad de configuraciones posibles entre calles, parques y avenidas. Con el paso del tiempo, y cuando dichos trayectos ya se han vuelto cotidianos, no sólo somos capaces de ajustar y mejorar nuestros recorridos, sino que también podemos reconocer los problemas y deficiencias que los hacen incompatible con nuestro medio de trasporte. Personalmente, cuando planifico una ciclo·ruta conjugo factores asociados a la presencia y conexión de ciclovías hacia mi lugar de destino, al tiempo estimado de demora, al estado de la ruta, a si su emplazamiento es sobre la vereda o junto a la calzada y a sus posibles conexiones con avenidas y calles estructurantes. En caso que no exista infraestructura para bicicletas el flujo y el sentido del tránsito vehicular y el estado de la calzada se convierten en factores primordiales, entendiéndose como “buen estado” a aquellas rutas que no presentan mayores interrupciones en su trayecto — y configurando por ende un espacio seguro para transitar — y como “mal estado” a aquellas rutas que presentan constantes interrupciones, promoviendo una fuerte sensación de inseguridad.

Específicamente, durante la semana mi recorrido por la ciudad hacia mi lugar de trabajo abarca 7,5 km entre las comunas de Ñuñoa y Santiago y, entre mi punto de partida hasta el final de mi recorrido, puedo elegir, al menos, entre cinco rutas posibles. A pesar de todo y aun cuando en abril del 2015 el Ministerio de Vivienda y Urbanismo publicó el Manual de Diseño y Construcción de Ciclovías de Alto Estándar, el punto en común de todos mis posibles trayectos es un diseño del espacio destinado a la bicicleta ya sea por infraestructura (a lo largo de ciclovías) o por normativa, que determina la circulación por el lado izquierdo de la calzada.

La evaluación de dicho diseño se puede establecer de manera casi simultánea durante el recorrido, considerando: la permeabilidad de sus bordes, es decir la posibilidad de salir y/o acceder a la ruta para cambiar de dirección, el estado del pavimento y la relación de diseño con elementos propios del espacio urbano — tales como tapas de alcantarillado, rejillas de drenaje, solterillas de borde, ramas de árboles, el cruce con paraderos del transporte público y zonas de descarga de pasajeros, entre otros. Esto nos permite reflexionar que el diseño de una ruta para bicicletas no puede reducirse a demarcaciones sobre el pavimento y al posicionamiento de elementos separando a la ciclovía de otros corredores de transporte, sino que debiera considerar la definición de una relación intrínseca con los elementos que componen y conforman el espacio público.

En este escenario, les proponemos comenzar a construir un sistema individualizado de ciclo·rutas operando desde la experiencia que, como método operativo capaz de construir paisaje, puede ayudarnos a visualizar el potencial que las diversas calles y avenidas tienen para conectar ciclovías existentes y sectores urbanos, a la vez que aportar en el diseño y configuración colectiva de un sistema de rutas integradas para la ciudad.


Leyenda Imágenes:
(1) El Centro de Italia, con los Países Adyacentes, de la Tabula Peutingeriana circa 393 a.C. © Alexander G. Findlay, A Classical Atlas (New York: Harper and Brothers 1849), en <www.zonu.com>
(2) Ciclo·Ruta 1: Ciclovía Simón Bolívar (2016) © Francisca Salas P. para LOFscapes
(3) Ciclo·Ruta 2: Ciclovía Bustamante (2016) © Francisca Salas P. para LOFscapes
(4) Ciclo·Ruta 3: Feria Calle Fray Camilo Henríquez (días viernes) © Francisca Salas P. para LOFscapes
(5) Ciclo·Ruta 4: Ciclovía Portugal versus Parada Transantiago PA543-Parada 1/Posta Central (2016) © Francisca Salas P. para LOFscapes
(6) Ciclo·Ruta 5: Ciclovía Portugal versus descarga pasajeros Paradero Transantiago (2016) © Francisca Salas P. para LOFscapes
(7) Cartografía Rutas de lo Cotidiano © Francisca Salas P. para LOFscapes