Plazas de Bolsillo, Paisajes Transitorios · Morandé 83, Santiago de Chile

Camila Medina N. para LOFscapes
29.03.2016


En esta columna quiero que reflexionemos sobre el potencial de las recientemente creadas Plazas de Bolsillo desde dos puntos de vista. Primero, como una oportunidad de proyecto de paisaje intensivo y segundo, como un paisaje transitorio. Para esto es necesario tener claro que estos sitios, antes que servir para compartir un café en el centro de Santiago o disfrutar de una buena comida al paso, son instancias que ayudan a vivir y reconvertir espacios abandonados en ciudades donde prácticamente ya no queda terreno disponible para nuevos proyectos de espacios públicos abiertos.

Como una suerte de acto inaugural de una ciudad en “modo vacaciones,” el miércoles 13 de enero del 2016 se abrió en Santiago la primera “Plaza de Bolsillo.” Emplazada en Morandé 83, frente a la fachada oriente del Palacio de la Moneda y entre la Intendencia Metropolitana y el Ministerio de Obras Públicas, la plaza transforma un sitio clausurado y estéril en uno acondicionado como una detención para los peatones que merodean por el centro cívico de la ciudad.

Según las declaraciones emitidas por el intendente Claudio Orrego sobre esta iniciativa, las plazas de bolsillo “son espacios públicos transitorios que ocupan sitios eriazos abandonados, que están guardados para otras inversiones, en este caso para un edificio en el futuro;” son lugares de múltiples beneficios para la ciudad y de bajo costo en términos de implementación (1).

Según se ha propuesto, la plaza ya construida correspondería a una más dentro de un sistema mayor. Se estima que habrían cuatrocientos sitios con el potencial de transformarse a la manera del primer ejemplar: mediante la habilitación de un suelo continuo y limpio, la instalación de macetas con arbustos y árboles, mesas y sillas y puestos de comida móvil como los foodtrucks.

Pese a que esta idea para el terreno es definitivamente mejor que la situación actual, en esta columna quiero que reflexionemos sobre el potencial de estos sitios desde dos puntos de vista. Primero, como una oportunidad de proyecto de paisaje intensivo y segundo, como un paisaje transitorio. Para esto es necesario tener claro que estos sitios, antes que servir para compartir un café en el centro de Santiago o para disfrutar de una buena comida al paso, son instancias que ayudan a vivir y reconvertir espacios que se encuentran en condiciones adversas –físicas, sociales e incluso económicas– en una comuna donde prácticamente ya no queda suelo libre para nuevos proyectos de espacios públicos abiertos.

Partiendo de esta premisa, se despliega la idea de proyecto de paisaje como una instancia de intensidad, como una oportunidad de creación de puntos especiales donde la naturaleza, lo lúdico y/o el descanso aparecen en cada sitio en transformación momentánea, donde cada respuesta espacial puede ser una ocasión para propiciar sensaciones y experiencias de contraste con la densidad edificada.

En el caso del primer ejemplar, la estética establecida es simple y responde a un uso común y necesario en un sector de oficinas, es decir, propiciar el descanso fuera del cubículo laboral. La primera Plaza de Bolsillo se configura así como un patio interior de verano, con mobiliario de terraza de restaurante de quitasoles blancos. Aquí, algunas mesas de picnic nos remontan a la idea de camping, mientras que los árboles acentúan el imaginario de plaza. Puede que esta forma de hacer una plaza sea congruente con su ubicación pues, al parecer, cumple con dar espacio para el café de media mañana de funcionarios públicos, comerciantes y abogados que además encuentran aquí un sitio distinto y económico al aire libre durante la época estival.

Ahora bien, aprovechando que aún no se han desarrollado todos los sitios potenciales, quiero proponer que no es necesario encerrarse en este modelo tipológico o forma compositiva, puede repensarse la vegetación y su rol, los elementos de sombra y la distribución del mobiliario. De hecho, la riqueza de cada uno de estos lugares puede llegar a ser la sorpresa e intensidad de ideas que en ellas se alcancen a desarrollar. Con esto me refiero a la capacidad de estos pequeños aires urbanos para llegar a ser fantásticos espacios para el juego, pequeños bosques, invernaderos, playas, huertas urbanas, patios coloniales, entre otras tipologías de paisaje potencialmente desarrollables sin mucho esfuerzo económico. El segundo punto de vista, muy relacionado con el paisaje como intensidad, es la idea de transitoriedad y cómo ésta afecta o potencia a la Plaza de Bolsillo como oportunidad de paisaje. Por ejemplo, lo momentáneo y económico exige un suelo no estable, de fácil limpieza, cuidado y remoción. Es decir, los sitios eriazos existentes aún no intervenidos tienen el potencial de ser proyectos de paisaje, no sólo porque pueden reconvertir el suelo público y lo no edificado como una red de espacios abiertos dentro de un contexto urbano, sino también porque debido a su flexibilidad no necesitan ser respuestas únicas ni estandarizadas. Es su condición no definitiva la que permite que puedan variar según la época del año, según su uso en diversas estaciones y según lo variado de su público, abriéndose a nuevas posibilidades.

Sería ideal entonces que las autoridades permitan que las plazas de bolsillo no se transformen en respuestas homogéneas para una idea de paisaje con tanto potencial, y que de ninguna manera se limiten a las dos o tres primeras plazas de modo que esta iniciativa se transforme efectivamente en una verdadera red de paisaje dentro de la ciudad.


Notas:
(1) Teletrece (Web) ¿Aburrido en vacaciones? Así es la propuesta de la primera "Plaza de bolsillo" (13 enero, 2016) <http://www.t13.cl/noticia/tendencias/asi-funcionara-primera-plaza-bolsillo>

Leyenda Imágenes:
(1) Plaza de Bolsillo (Feb. 2016) © Camila Medina para LOFscapes
(2) Morandé 83 (2014) © Street View
(3) Morandé 83 (2014) © Street View
(4) Plaza de Bolsillo (Feb.2016) © Camila Medina para LOFscapes
(5) Plaza de Bolsillo (Feb.2016) © Camila Medina para LOFscapes
(6) Morandé 83 (2000) © Google Earth
(7) Playa Itinerante en Berlín (2014) © Francisca Salas P.