Marea Roja en Chiloé: Aclaraciones en torno a una Crisis Socio-ecológica

Maayan Navon para LOFscapes
10.05.2016


La reciente crisis en el archipiélago de Chiloé producto de un nuevo episodio del fenómeno conocido como marea roja ha desencadenado una serie de especulaciones posibles sobre sus causas y efectos. La columna de esta semana intenta desmitificar algunas de las declaraciones en torno al fenómeno, para así detonar una reflexión acerca de nuestro desconocimiento sobre las dinámicas territoriales pese a la enorme dependencia que tenemos de los recursos naturales que de ahí extraemos.

En enero del 2016 comenzó a registrarse en el archipiélago de Chiloé, Chile, un incremento poco habitual del fenómeno conocido como marea roja, el que ha afectado gravemente la situación laboral de pescadores artesanales y especialmente de recolectores de mariscos, que constituyen un porcentaje poblacional representativo de la zona. El fenómeno, conocido también como florecimiento de algas nocivas (FAN), consiste en el aumento excesivo de micro algas marinas que generan toxinas que se acumulan en los moluscos, haciéndolos altamente tóxicos al ser ingeridos por las personas (1).

Si bien no es la primera vez que hay marea roja en Chiloé, la explicación de las causas del FAN de este año han provocado un estado de confusión pública al asociarse el fenómeno a dos sucesos consecutivos que ocurrieron en circunstancias poco habituales. Primero, a fines de febrero se produjo la muerte de alrededor de 40 mil toneladas de peces en diferentes salmoneras ubicadas en el Seno de Reloncaví, lo que generó sospechas y críticas hacia la industria acuícola la que, incapaz de deshacerse de tal cantidad de desechos en plantas de reducción, vertió al mar cerca de 4.500 toneladas. Este hecho generó la indignación de toda la población a pesar del informe entregado por la Armada de Chile explicando el protocolo aprobado bajo el cual se había realizado la maniobra (2).

Semanas después (el 25 de abril) ocurrió un segundo suceso, consistente en el varamiento de machas en toda la costa pacífico de la Isla Grande. Al no contar con una explicación efectiva del mismo, los chilotes lo vincularon con el vertimiento de los peces muertos, planteando que los salmones debían de contener algún tipo de sustancia nociva, dada su masiva muerte colectiva y que no habían registros de la marea roja matando a las machas de esa manera. A la par, algunos afirmaban que el florecimiento de micro algas había sido causado por los desechos de salmones y por el impacto ecológico de la industria salmonera, lo cual sólo contribuyó a la desconfianza generalizada. Ante la falta de aclaraciones oficiales en relación a los fenómenos afectando su fuente de sustento, la población de Chiloé ha comenzado a desarrollar movilizaciones y bloqueos en todos los puntos de acceso a la isla, exigiendo un apoyo económico mayor al inicialmente ofrecido por el gobierno debido a que el cierre de las zonas extractivas podría prolongarse por varios meses más.

Después de casi un mes de especulación, el Colegio de Biólogos Marinos de Chile emitió un comunicado aclarando que el FAN fue la razón que causó la muerte — probablemente por asfixia — de los salmones en primer lugar, y que es muy poco probable que la eliminación de éstos en el mar haya tenido algún efecto en los ecosistemas costeros, debido a las características geográficas y oceanográficas del sitio, el cual fue evaluado y autorizado para este fin por la autoridad marítima (3). Respecto a la varazón de machas, no se aclaró exactamente su causa, pero se presume que está vinculada a otras muertes que han ocurrido últimamente, como las de sardinas en Queule, Cheuque y Toltén en los últimos tres meses, y la de jibias, ocurrida en la Isla Santa María en enero de este año. Se cree que todas están asociadas al fenómeno del Niño, el cual ha sido catalogado como el más intenso que se ha registrado en la zona (4), generando aumentos de temperatura en el agua, lo cual, sumado a un verano muy cálido, puede tornarse intolerable para ciertas especies, mientras que para las micro algas que causan la marea roja se ha convertido en un escenario óptimo.

En consecuencia, es posible establecer que ni los desechos de salmones ni la industria acuícola fueron causantes de este episodio de marea roja. Sin embargo, no puede dejar de considerarse el impacto que tiene la industria salmonera en los ecosistemas, al disminuir la cantidad de oxígeno en el agua debido a los desechos que se depositan en el fondo marino. Ésta es una realidad que afecta a todo el sur de Chile, siendo un caso conocido el de los fiordos de Aysén, donde sí se puede hablar de florecimientos de algas causados por la sobreexplotación de esta industria. Y es precisamente la acumulación de estas circunstancias la que genera la desconfianza de una población que ha visto con recelo cómo esta actividad ha tomado fuerza en Chiloé, compitiendo con la pesca artesanal y con actividades de pequeña escala tradicionales.

Chile es un país que tiene más de 6.400 km de borde costero, con un número importante de su población abasteciéndose directa o indirectamente de sus recursos pero, a pesar de esto, no hemos desarrollado la capacidad de entender las lógicas bajo las cuales funcionan muchos de nuestros ecosistemas, lo que a ratos nos ha llevado a degradarlos progresivamente. Y si bien algunos defensores de Chiloé abogan por el fin de la extracción de recursos marinos en pos de detener tal depredación, culturalmente dicha propuesta no es una solución plausible. El desafío está en lograr una relación más articulada con los sistemas naturales, donde los que se dedican a la extracción cuenten con información base que les permita comprender su entorno. Tenemos que comenzar entendiendo las dinámicas que nos afectan, cuáles vienen de afuera, cuáles hemos causado y cómo podemos influir en ellas.

Se trata entonces de planificar y gestionar tanto la ocupación de nuestro entorno como la de nuestros recursos, entendiendo que los sistemas naturales están sometidos a un proceso de transformación continua, no sólo por sus propios ciclos, sino también por nuestro rol como agentes modeladores. Así podríamos empezar a superar una discusión en torno al tema que hasta ahora se ha centrado exclusivamente en el monto del bono de apoyo gubernamental y en la extensión o cese de los bloqueos. Necesitamos comenzar a abordar, por ejemplo, la imperativa creación de un centro de investigación estable de mareas rojas o la generación de estudios para poder identificar y anticipar de mejor forma el fenómeno o la inversión necesaria para elaborar un plan de desarrollo de actividades alternativas para que la población no dependa únicamente de la extracción de mariscos, sobre todo si se considera que el fenómeno puede volver a ocurrir en un futuro inmediato (5).

Maayan Navon es alumna del Magíster de Arquitectura del Paisaje de la Escuela de Arquitectura de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Actualmente está desarrollando su tesis sobre las prácticas productivas de pompón en las turberas de Chiloé. 

Notas:
(1) Universidad de Chile, ¿Qué es la Marea Roja? Laboratorio de Toxinas Marinas <http:www.labtox.cl>.
(2) Armada de Chile, Informe Técnico Vertimientos (6 de Mayo 2016), Radio BioBio <http://biobiochile.cl>.
(3) Adolfo Velásquez, Presidente Biólogos Marinos Chile A.G., Comunicado Oficial (Mayo 2016).
(4) Velásquez, Comunicado Oficial (Mayo 2016).
(5) Velásquez, Entrevista en CNN Chile, (6 de Mayo 2016), <www.cnnchile.com>.

Leyenda Imágenes:
(1) Varazón de machas en la costa de Cucao, Chiloé © BBC Mundo <www.bbc.cl>
(2) Mortandad de salmones © Radio del Mar <www.radiodelmar.cl>
(3) Vertimiento de restos de salmones en el mar (28 Abr. 2016) © Facebook de CECPAN y Movimiento Defendamos Chiloé
(4) Bloqueos en Chiloé (5 de Mayo 2016) © La Cuarta <www.lacuarta.com>
(5) Manifestaciones en Chiloé (7 Mayo 2016) © Tele13 <www.t13.cl>
(6) Áreas afectadas por la marea roja (4 Mayo 2016) © Resolución 600 de Seremi Salud de Los Lagos