Sudamérica y la Ruta en Expansión · Primera Parte

PAISAJES VISUALIZADOS
Dominique Bruneau S. para LOFscapes

24.05.2016

Infografía Sudamérica y La Ruta en Expansión · Primera Parte © Dominique Bruneau S. para LOFscapes 


La experiencia del viaje está directamente relacionada con la ruta que se escoge para realizarlo, con el tiempo que se invierte en él y con la estación del año en que la travesía se realiza. Es así como veremos que una misma red de caminos puede servir a diferentes propósitos y, de esta forma, provocar distintas percepciones del territorio recorrido.

En Sudamérica el sistema de caminos del Imperio Inca o Qhapaq Ñan (1) no fue sólo la infraestructura base que determinó eun control económico y político central sobre los distintos pueblos del imperio, sino también la plataforma detonadora para el desarrollo de las expediciones españolas hacia el extremo sur del continente. Actualmente este sistema de rutas — declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco el año 2014 (2) — forma parte de una red de atractivos turísticos diversos, comprende al menos a seis países sudamericanos y su uso, ya sea con fines turísticos o científicos, se alimenta directamente de las evidencias histórico-culturales que este sistema contiene y representa.

Esta semana presentamos la primera de dos publicaciones complementarias construidas a partir de la base de información territorial de la red de caminos incaicos, pero que difieren en época y propósito. En la primera de las infografías tituladas Sudamérica y la Ruta en Expansión se muestra primero, la extensa red de caminos del Imperio Inca, que alcanza actualmente los 20.000 km (3), extendiéndose al menos a Ecuador, Perú, Bolivia, Chile y Argentina en una longitud equivalente a cerca de dos veces y media la de Sudamérica, y que conecta las zonas andinas, o de la Sierra, y las costeras a partir de dos caminos principales unificados por ramales que funcionan a modo de costura.

Esta base cartográfica es el punto inicial para construir a continuación la ruta hipotéticamente trazada por Diego de Almagro en su expedición a Chile en busca de oro y nuevas tierras a conquistar, la cual fue impulsada por la creación de la Gobernación de Nueva Toledo y por Francisco Pizarro, gobernador de la contigua Nueva Castilla y quien, con el nuevo cargo recibido por Almagro, veía peligrar el dominio de la ciudad de Cusco, cercana al límite de ambas gobernaciones (4).

Es así como Almagro inició su expedición dejando Cusco el 4 de Agosto del 1535, con una considerable campaña compuesta por cientos de españoles y esclavos negros y yaganes usados como porteadores (5). A continuación siguieron la ruta incaica que conectaba dicha ciudad con el pueblo de Paria, bordeando el sur del lago Titicaca, siguiendo al pueblo de Tupiza y llegando a los valles calchaquíes, actualmente pertenecientes a territorio agentino, donde se encontraba el poblado de Chicoana. Se estima que en el mes de junio del año 1536 el grupo cruzó la Cordillera de Los Andes por el actual Paso San Francisco hasta llegar a Chile a través del valle de Copayapu, actualmente Valle de Copiapó. Posteriormente la campaña prosiguió hasta el valle de Coquimbo hasta llegar finalmente al de Aconcagua, desde donde partieron excursiones al sur que fueron detenidas por los pueblos originarios del territorio cercano al Río Itata, donde habría ocurrido la primera batalla entre españoles y araucanos, llamada Reynogüelén.

La construcción de esta ruta se alimenta además con los datos que se refieren a aspectos de temporalidad. De éstos se puede deducir que las complicaciones relacionadas con el gran número de personas viajando de una manera más bien precaria generaron grandes pausas en el curso del trayecto, ya sea para recuperar fuerzas o para reunir nuevos aliados y, consecuentemente, la velocidad con la que se desarrolló la primera parte de la expedición versus los recursos que el grupo tenía en ese entonces confabularon a que tuviesen que cruzar la Cordillera de los Andes al comienzo de la temporada invernal, lo cual sin duda causó grandes penurias que se reflejaron en la baja de españoles y naturales que no soportaron las condiciones de este “nuevo territorio”. Las desgraciadas coordinaciones con la estacionalidad no fueron exclusivamente en la ruta de ida, ya que al regreso tomaron el camino que cruzaba el Desierto de Atacama en plena temporada estival (6).


Notas:
(1) En idioma Quechua Qhapaq Ñan significa camino del rey o del poderoso o camino del Inca. Específicamente, el término deriva de las nociones Qhapaq, que significa poderoso, próspero, regio y ñan, que significa camino. Ver Diccionario de la Academia Mayor de la lengua Quechua, CQOSQO.
(2) Ver Unesco, “Sites in Latin America and Germany inscribed on World Heritage List” (01 Mayo 2016) <http://whc.unesco.org/en/news/1156/>.
(3) Información deducida del mapa de Sistema de Caminos del Imperio Incaico basado en The inka road system, en John Hyslop, The Inka Road System: Studies in Archaeology (1984). Sin embargo, “[a]lgunos cálculos señalan que el Camino Inca y sus ramales alcanzaron una extensión de 60.000 kilómetros”. Ver “El Qhapaq Ñam es un proyecto estrella, afirma funcionario de la Unesco” en El Comercio (20 Jul. 2009) <http://elcomercio.pe/lima/ciudad/qhapaq-nan-proyecto-estrella-afirma-funcionario-unesco-noticia-316914>.
(4) Para incentivar a Almagro Pizarro declaró: “Pidoos que me dejeis esta tierra del Perú, caso de que adelante encontreis otra mejor, o tan buena; siendo comunes nuestros intereses i ganancias, vuestra condescendencia no puede perjudicaros; pero si Chile no es lo que todos anuncian, volved i partirémos entre nosotros el Perú como hermanos [sic]”. Ver Miguel Luis Amunátegui Reyes, Descubrimiento i conquista de Chile (Imprenta Chilena, 1862), p. 83.
(5) Se estima que Almagro gastó más de un millón y medio de pesos en oro de la época en los preparativos de su expedición a Chile. Envió agentes reclutadores de soldados a Lima y gracias a su fama de generosidad en compartir las ganancias logró reclutar fácilmente a 500 españoles para la expedición, muchos de los cuales lo habían acompañado al Perú y otros provenían de la expedición de Pedro de Alvarado a Quito. En la expedición iban también unos 100 esclavos negros y unos 1.500 yanaconas para el transporte de las armas, ropas y víveres. Ver “Preparativos de la expedición” en Expedición de Almagro a Chile <https://es.wikipedia.org/wiki/Expedici%C3%B3n_de_Almagro_a_Chile>.
(6) El mapeo de la condición de temporalidad ha sido elaborado en base al  relato del viaje publicado en Expedición de Almagro a Chile y en al mapa “Ruta seguida por Diego de Almagro en el descubrimiento de Chile” de Osvaldo Silva G. en Atlas de Historia de Chile.

Fuentes Imágenes:
Infografía Sudamérica y La Ruta en Expansión · Primera Parte © Dominique Bruneau S. para LOFscapes elaborada en base a: Base Cartográfica sudamericana en SIG · John Hyslop. The Inka Road System: Studies in Archaeology (1984) · (a) Domingo Z. Mesa, Diego de Almagro (1873), óleo sobre tela, Museo Histórico Nacional · (b) Fray Pedro Subercaseaux, El Descubrimiento de Chile (1913), ex Congreso Nacional de Chile · (c) Mariano Mantel, Salares Cercanos al Paso (fragmento) <https://www.flickr.com/photos/mariano-mantel/albums/72157631846584063>.