Dársena de Cruz Grande, Reactivación de un Lugar Desvanecido

Patricio Fernández para LOFscapes
26.07.2016

 


La dársena de Cruz Grande, alguna vez un puerto minero que gozó por mucho tiempo de prosperidad económica, es actualmente una caleta para los pescadores artesanales de la zona y el remate de una ruta turística poco conocida. Con las multitudes identificadas que recorren y habitan la dársena todos los días, nuestro columnista invitado de esta semana busca promover un nuevo auge local productivo y de identidad en el lugar.
 

Hace ya más de un siglo, el crecimiento de Chile estuvo directamente relacionado con la actividad minera que se desarrolló con mayor fuerza en el norte del país. Con el descubrimiento y explotación de yacimientos se construyeron grandes obras como refinerías, plantas de procesamiento, puertos de embarque, ferrocarriles y poblados. Una vez acabado el mineral las construcciones se vaciaban, dejando atrás obras monumentales y poblados fantasmas que quedaban abiertos al saqueo, deterioro y desmantelamiento. Este proceso acercó varias obras emblemáticas a su fin, borrando de a poco toda huella de su existencia y, con ello, parte de nuestra historia.

Con cerca de 1000 mineros, contratistas y empleadores que faenaron y extrajeron el mineral durante aproximadamente 55 años, en 1914 se inició la extracción de hierro en la mina El Tofo, ubicada 56 km al norte de La Serena. En su época el Tofo fue una de las minas de hierro más importantes del mundo y que, en manos de la Bethlehem Chile Iron Mines Co. contó con una termoeléctrica, con el primer tren eléctrico de Sudamérica y con una dársena en la bahía de Cruz Grande para enviar el mineral a Estados Unidos.

La transformación territorial asociada a la extracción en El Tofo se inició en 1840, cuando el científico polaco Ignacio Domeyko recorrió los cerros de la región de Coquimbo y descubrió lo que denominó “Tofos”, o yacimientos de fierro cuyos terrenos estaban caracterizados por la presencia de una arcilla blanquecina (1). 35 años después finalizó la construcción de la dársena de Cruz Grande, lo que formalizó la transformación territorial de un sitio donde no existía un espacio formal para el atraque de barcos provenientes de las costas de Pensilvania, EE.UU. La actividad minera e industrial del lugar fue la mayor causa de riqueza en la zona durante medio siglo, alcanzándose una población de 947 habitantes en 1970. Un año después, con la promulgación de la nacionalización del cobre y hierro del presidente Salvador Allende, se inició el desarme y cierre definitivo de la mina. En 1983 se desmanteló la tolva mecánica y sus partes fueron vendidas como chatarra. Mismo destino tuvo la línea ferroviaria de 26 km que conectaba a la tolva con la mina.

La dársena, o la sección de la faena destinada al fondeo, carga y descarga de las embarcaciones, no ha sido aún declarada como un bien patrimonial, y actualmente existe un gremio de 70 pescadores que la utilizan como caleta y como sitio de bodegaje. Si bien las condiciones de los pescadores no son ideales, la ubicación central de la dársena respecto a la comuna, sus cualidades únicas en términos de aislamiento del viento, corrientes marinas y fácil acceso a tierra, su cercanía al pueblo Chungungo y la gran cantidad de locos y almejas que se extraen en La Higuera, otorgan a este lugar un gran potencial para la construcción de una caleta que pueda acoger a las más de 500 personas que dedican su vida a la pesca en la zona.

Hay que establecer también que esta posibilidad está sustentada por la existencia de un fuerte tema de identidad en el lugar, donde se representa la dignificación de una cultura muy definida: los “Tofinos”, grupo de 700 trabajadores y descendientes de la mina quienes, en su rol de sustentadores de la historia del sitio han operado como una plataforma para la renovación territorial. Actualmente, los Tofinos se reúnen varias veces al año para celebrar la época de auge de la población y otras, para despedir a alguno de sus integrantes. Aunque la población misma está en estado de abandono y la dársena en un bajo potencial activo, la identidad social y memoria colectiva de este grupo ha determinado la apreciación y protección de los caracteres patrimoniales del sitio (2).

Siendo una parte importante del patrimonio histórico cultural del país es que surge la necesidad de rescatar y mantener la dársena y darle un nuevo uso acorde a las necesidades locales de la zona. Con dos multitudes definidas que mantienen actividades productivas, es posible reactivar y recuperar el auge de la bahía de Cruz Grande, prolongando su vida útil y perpetuándola en el tiempo.

Patricio Fernández es estudiante de arquitectura de la Pontificia Universidad Católica de Chile y actualmente está desarrollando su proyecto de título “Centro Colectivo de Producción y Memoria: Reactivación de la Dársena de Cruz Grande”.

(7) Estado actual Dársena Cruz Grande © Patricio Fernández para LOFscapes


Notas:
(1) Ver Bernando Valdivia Godoy, El Tofo y los Tofinos (Editorial Alfa Centauro, 2013).
(2) Ver José de Nordenflycht Concha, Patrimonio y Desarrollo Local: Una Práctica Social entre el Saber y el Poder (Madrid: Comité Nacional Español de ICOMOS), pp.177–179.
(3) Ver Anita Berrizbeitia, “Re-placing Process” en Julia Czerniak y George Hargreaves (eds.), Large Parks (New York: Princeton Architectural Press, 2007), p. 196.

Leyenda Imágenes:
(1) Elementos en Bahía de Cruz Grande © Patricio Fernández para LOFscapes
(2) Dársena Cruz Grande, antes y después © Patricio Fernández para LOFscapes
(3) Corte Dársena Cruz Grande descargando mineral © Patricio Fernández para LOFscapes
(4) Dársena en construcción (1914), Colección Archivo Personal © Patricio Fernández para LOFscapes
(5) Dársena y Tolva (1950), Colección Archivo Personal © Patricio Fernández para LOFscapes
(6) Llegada del Barco (1941), Colección Archivo Personal © Patricio Fernández para LOFscapes
(7) Estado actual Dársena Cruz Grande © Patricio Fernández para LOFscapes