Despojo de la Naturaleza como Castigo

Camila Medina N. para LOFscapes
05.12.2017

 


Si reconocemos que, a través del ejercicio de actividades productivas sobre el territorio y el abandono de las mismas, hemos despojado a sitios de su condición ecológica y con ello desmantelado sus sistemas naturales ¿Es posible encontrar ejemplos en los que deliberadamente hayamos exiliado a la naturaleza con el fin de construir paisajes del horror? En esta columna se vislumbra que sí y como una herramienta de castigo social.
 

En la historia de la construcción, producción y uso del suelo y el territorio, se han desarrollado procesos derivados de los avances tecnológicos, el aumento de la población y la economía del consumo, que han provocado un agotamiento de los recursos naturales en la utopía de su inacabable existencia. La expansión de las ciudades –como explica Alan Berger –y  de los campos –como una tipología de paisaje productivo que no corresponde a “naturaleza” –junto con importantes desastres ecológicos derivados de actividades nocivas cuyo resultado es en parte la contaminación, han sido la base para que la arquitectura del paisaje traslade su objetivo central desde la construcción de paisajes estéticamente agradables, a la recuperación y re-habilitación de ciertos sitios para su re-incorporación a las ciudades a través de una re-significación. Tal es el caso de, por ejemplo, sitios industriales en abandono, o más común en el contexto chileno –cuya economía se ha basado principalmente en la extracción de materia prima –las huellas de la actividad agrícola y minera. Tras el abandono de lares empobrecidos o el cierre de minas, la disciplina contemporánea propone, por sobre una restauración del sitio, es decir, restablecer las condiciones “originales” previo el cultivo o la detonación de sus capas geológicas, la reclamación del sitio, definido como la restauración de los materiales y residuos para fines que pueden ser distintos al uso original (1).  

Estos sitios “residuales” comúnmente conocidos en español como “baldíos” o “eriazos” han sido denominados por varios teóricos –según su estado de abandono, su ubicación respecto a la urbe y sus niveles de contaminación –como Terrain vague (Ignasi de Solá-Morales, 1995), Drosscape (Alan Berguer, 2007), Wasteland (Vittoria Di Palma, 2014), Manufactured sites (Niall Kirkwood, 2001), Anxious Landscapes (Antoine Picon, 2000), entre otros. En cuanto al concepto wasteland, según nos explica Vittoria Di Palma (2), en inglés antiguo el precursor era weste londe o simplemente westen que, encontrado principalmente en textos bíblicos, tenía una connotación religiosa desde la antigüedad. En el antiguo y nuevo testamento, westen es un lugar de peligro –danger and hardship–  para el cuerpo. De este modo "El wasten no sólo pone a prueba el cuerpo sino también el alma: la supervivencia en el hombre, depende de Dios, requiere fe y sumisión a la voluntad divina” (3). Si bien hoy, los wastelands, se entienden desde el despojo del control –manifiesto en el abandono –y el deterioro ecológico que los caracteriza, representando una oportunidad para construir proyectos de paisaje mediante la reclamación, su definición, como desarrolla Di Palma, ha tenido diversas connotaciones según el contexto cultural. De este modo, wasteland en la Edad Media, incluía a lo salvaje y se entendía como aquello no cultivado y por tanto sin control, como un espacio que ejerce resistencia a la domesticación (4). Las definiciones de wasteland, así, nos ayudan a establecer que desde tiempos antiguos hemos otorgado una condición negativa a sitios, primero, por su ausencia de control y posteriormente, por su ausencia de naturaleza. Por otro lado, Antoine Picon (5), en Anxious landscapes: From the Ruin to Rust explica los “paisajes de ansiedad” en base a los grabados de la serie Carceri de Giovanni Battista Piranesi, donde se representan espacios configurados de tal modo, que desdibujan los límites del confinamiento y causan ansiedad (al igual, por ejemplo, que un laberinto) provocando un “encarcelamiento sofocante” (6). Los grabados también muestran espacios que producirían ansiedad porque, “al hacer la acción humana secundaria, sin referirse en absoluto a la naturaleza, plantea la cuestión de los muertos” (7). De este modo, Picón anuncia que, la ciudad contemporánea, sin límites y restringida de sistemas naturales se asociaría a una prisión.

¿Es posible encontrar, entonces, sitios que deliberadamente hayan sido despojados de naturaleza con el fin de construir paisajes negativos o, en palabras de William Chambers, del horror (8)? Si bien la ciudad contemporánea no ha sido intencionadamente construida como un paisaje del horror, muchos habitantes viven la ciudad como tal, un espacio que angustiosamente crece sin control aparente, alejando al hombre de los gestos beneficiosos de la naturaleza. Sin embargo, tal como observa Picón en los grabados de Piranesi, un paisaje que sí ha sido construido bajo la premisa de excluir a la naturaleza, exiliando al material vegetal y a los trazos simbólicos y orientadores, ha sido la cárcel; un recinto donde las ausencias representan en sí un castigo. Específicamente el patio de cárcel, normado y construido conscientemente como un vacío, refuerza por inversión la definición de naturaleza como el lugar del placer y deseo, una idea romántica establecida por Rosseau como un motivo de exaltación y fuente de felicidad. Desde fines del S XVIII el encierro, según explica Foucault, es un acto disciplinario (9). Ahora bien, el encierro al exterior, parece ser más bien un castigo de falsa libertad asociada a la exclusión del hombre del paraíso, donde los duros –pero cálidos –rayos de sol recuerdan la existencia de otro mundo al otro lado del muro. Si el despojo de la naturaleza se representa como un castigo, podríamos empezar a pensar que la manera en que se despliega el paisaje de la cárcel, habla directamente del rol del paisaje en nuestra sociedad.

(4) The Maze (2004) © Donovan Wylie [vincentborrelli.com]

(4) The Maze (2004) © Donovan Wylie [vincentborrelli.com]


Notas:
(1) “(In recycling) Restoration of materials found in the waste stream to a beneficial use which may be for purposes other than the original use. Provided as a public service by the U.S. Environmental Protection Agency” <http://www.ecologydictionary.org/reclamation>
(2) Vittoria Di Palma: Profesora de Historia y Teoría de la Arquitectura, actualmente en la Escuela de Arquitectura de la UCS (University of Southern California) <https://arch.usc.edu/faculty/dipalma>
(3) Traducción de la autora. Cita original: “The wasten tests not only de body but also the soul: survival in weste, is dependent of God, requiring faith and submission to divine will. En Vittoria di Palma, “Wasteland” en  Wasteland, A History (New Haven y Londres: Yale Architectural Press, 2014) p.16
(4) Vittoria di Palma, Wasteland, A History (New Haven y Londres: Yale Architectural Press, 2014) p.22
(5) Antoine Picon: Profesor de Historia de la Arquitectura y Tecnología, director de investigación en GSD, Harvard <http://www.gsd.harvard.edu/person/antoine-picon/>
(6) Antoine Picon y Karen Bates, Anxious Landscape: From the ruin to rust (jstor.org, 2000)
(7) “This architecture [Piranesi] causes anxiety due to its potentially limitless character, one that turns it into a synonym for imprisonment –a stifling imprisonment. It is also anxiety-producing because, in making human action secondary, without referring at all back to nature, it raises the question of dead” En Antoine Picon y Karen Bates, Anxious Landscape: From the ruin to rust (jstor.org, 2000) p.71
(8)Vittoria di Palma, “Wasteland” en  Wasteland, A History (New Haven y Londres: Yale Architectural Press, 2014) p.230
(9) Michel Foucault. Vigilar y Castigar, nacimiento de la prisión (México: Siglo xxi editores, 2009)

Leyenda Imágenes:
(1) Joseph in Prison (1462) © Anonymous Artist [artstor.org]
2) Fotografía de Drosscape, Jannes Linders - Rijkmuseum © Janes Linders [corehound.wordpress.com]
(3) I Carceri (The Prisons): plate 14 (ca. 1745-1750 ) © Giovanni Battista Piranesi [artstor.org]
(4) The Maze (2004) © Donovan Wylie [vincentborrelli.com]