Una iluminación – Cordón de Plata de Fiorella Luna

Mario Fonseca V. para LOFscapes
25.07.2017


Los convocamos a leer las palabras del destacado artista Mario Fonseca para el trabajo Cordón de Plata de la artista Fiorella Luna, actualmente en exposición en el Torreón Victoria del Parque Metropolitano. Una iluminación, el texto curatorial de la muestra, nos habla no sólo de la obra, sino también del sitio y el artista, estableciendo un diálogo que no podría existir en otro tiempo con otra mirada o en otro lugar.

 

Fiorella Luna convoca un círculo de montes y elevaciones alrededor de una representación del Cerro San Cristóbal, en un ritual propiciatorio que instala en el octógono del Torreón Victoria, antiguo emplazamiento del observatorio astronómico El Salto. Su Cordón de Plata vincula los ocho paisajes con el cerro que los acoge y a su vez se asocia por analogía con la Luna, nom de guerre de nuestra artista. Difícil sustraernos entonces a una interpretación subjetiva particular, a la inmanencia espiritual que da pauta a esta obra más allá de sus elementos tangibles, a un propósito precisamente intangible que hace del Arte un medium para permitirnos el acceso a sus peculiares vicisitudes. Desde antiguo, la montaña ha sido considerada un templo así como el templo una montaña: Moisés sube al monte Sinaí en busca de la Ley, en tanto San Juan de la Cruz asciende el monte Carmelo para encontrar la Perfección. En el Tao, el hombre unido a la montaña representa la Inmortalidad; en la cosmogonía hindú, jaina y budista, el monte Meru es el centro del universo físico, del metafísico y del espiritual a la vez. Los Himalaya poseen las cumbres más altas del planeta mientras los Andes son su cordillera más extensa. En las alturas de nuestro norte, el Apu es el espíritu de la montaña entre los quechuas y los Mallku entre los aimaras, así como en el sur Pillán lo es entre los mapuches y Treng Treng entre los huilliches, en tanto Chaltén –el monte Fitz Roy– se erige como la montaña sagrada entre los aonikenk, ya en la Patagonia. Concertarse entonces con ocho elevaciones de nuestro territorio para reunirlas alrededor del San Cristóbal –o Tupahue, como fue conocida entre los picunches– no es así un asunto menor. Más aún si el octograma está asociado ancestralmente a Venus y… a la Luna.

Dos lienzos blancos penden del cielo trayendo la luz de la Luna hasta la montaña plateada a sus pies, circundada ella por las ocho imágenes de montes áridos y nevados, volcanes y colinas impresas en soportes también plateados, apoyadas en el suelo con ramas. Y ante cada imagen, una piedra recogida en el lugar citado por la fotografía. En la ficción del Arte, lo tangible puede ser una metáfora y la representación un objeto real. Concentrados ante nosotros, estos signos pétreos nos desplazan más allá de su textura y a través de las ocho láminas hacia los mismos paisajes, cuyas ramas detrás nos apoyan la espalda. Una vez allá podemos devolver la mirada hacia la escena circular ante nosotros, percibiendo cómo ésta toma sentido –una amplia gama de sentidos. Primero, y aquí sigo con lo que yo percibo, nos invade una ligera tristeza que no podemos definir pues subyace nuestra voluntad objetiva, aunque luego al avanzar en nuestro pensamiento entendemos que no solo estas vistas sino toda nuestra idea del paisaje llega hoy discapacitada a nosotros, debido a la sistemática depredación que viene sufriendo el ámbito natural. Casi al momento una sonrisa se acomoda en nuestra mente dado que pensamos que, por último, lo que estamos viendo podría ser que aún exista así donde está y que incluso sobreviva así por un buen tiempo. No obstante, esa pequeña luz vuelve pronto a menguar pues, al indagar mejor en las imágenes, percibimos que ellas carecen de algo que tampoco pudimos inferir en un primer momento, y es que no tienen ese lustre artificioso propio de las imágenes digitales y que, por lo tanto, son fotografías análogas, y que, por lo tanto, probablemente son aún más anteriores y corresponden a lugares que hoy ya no existen o que no volverán a verse de esa manera nunca más. Entonces, cada piedra delante nuestro pasa a ser todo lo que nos queda de los paisajes.

De babilonios a mayas, de egipcios a templarios, el octógono, Venus y la Luna, son símbolos asociados a la regeneración y la plenitud a partir de la unión de lo terrenal con lo divino. Mas en un octógono, surgido de una cruz de ocho puntas, la energía de su convergencia central constituye otro número en sí, el nueve, unidad en cuya ausencia el octógono permanecería inerte. En este centro Fiorella Luna instala la representación del Cerro San Cristóbal rodeada por su octógono de paisajes; reitera en una piedra plateada el propio monte sobre el cual la coloca y convoca a su alrededor las piedras y las imágenes geográficas, liberándolas de la pena y el temor, del oprobio y el olvido al trazar el círculo de su Cordón de Plata. Ejercicios de esta índole pueden hacer una diferencia. El Arte que traspone una aseveración aunque lúcida y asertiva y la pone en duda desde su propio ritual, puede generar el poder del cambio. Unos pocos elementos, ocho imágenes geográficas, ocho piedras recolectadas in situ, unas ramas y la reproducción de un volumen más un lienzo blanco, si colocados en su punto Qì, pueden remecer el Universo. La montaña es un templo así como el templo es una montaña.  


Mario Fonseca V. (1948) es artista visual, crítico de arte y curador, y asimismo diseñador, editor y escritor.

 La instalación Cordón de Plata de Fiorella Luna se inauguró el recién pasado sábado 22 de julio y permanecerá abierta sólo durante los fines de semana hasta el domingo 6 de agosto entre las 10:00 y 19:00 horas en el Torreón del Centro de Eventos Vista Santiago. La entrada es liberada.

Leyenda Imágenes:
(1) Plata 1x (2017) © Fiorella Luna para LOFscapes
(2) Plata 2x (2017) © Fiorella Luna para LOFscapes
(3) Plata 3x (2017) © Fiorella Luna para LOFscapes
(4) Plata 4x (2017) © Fiorella Luna para LOFscapes
(5) Plata 6x (2017) © Fiorella Luna para LOFscapes
(6) Plata 8x (2017) © Fiorella Luna para LOFscapes
(7) Plata 11x (2017) © Fiorella Luna para LOFscapes