Minería: Motor de Transformación del Paisaje Urbano

PAISAJES TEJIDOS
Sebastián Rodríguez Leiva y Francisca Salas Polgatiz
02.10.2018


La minería ha tenido gran influencia en el desarrollo de nuestro país, especialmente en aquellas regiones donde se localizan los yacimientos mineros, provocando profundas transformaciones en el medio físico. También, y de forma tal vez menos directa, han modificado el paisaje urbano de las ciudades del norte de Chile. Nuevos edificios se erigen en estas ciudades, debido al crecimiento de la construcción, el sector inmobiliario y el comercio local, siendo Antofagasta un caso emblemático de esta dinámica.

Mining has had a great influence on the development of our country, especially in those regions where mining deposits are located, causing profound transformations in both the physical environment. Also, and perhaps less directly, they have modified the urban landscape of the cities of northern Chile. New buildings are erected in these cities, due to the growth of construction, the real estate sector and local commerce, with Antofagasta being an emblematic case of this dynamic.


A lo largo de la historia, el desarrollo económico de Chile ha estado estrechamente vinculado con la producción y exportación minera, especialmente con la minería del cobre. Su relevancia no sólo marcó el discurso de ex presidentes como Eduardo Frei Montalva con la reconocida frase “el cobre la viga maestra de la economía” o Salvador Allende Gossens, quien hace referencia al cobre como “el sueldo de Chile”, sino también porque la exportación de este mineral representó el 53% del total de las exportaciones del país, aportando el 17,5% de los ingresos fiscales en el período 2006 – 2015, y representar cerca de un tercio de la inversión total en las últimas cuatro décadas (1). Con ello, Chile se ha configurado como un país minero donde el desarrollo de esta actividad ha estado concentrado principalmente en la zona norte, en las denominadas “regiones mineras.” En particular, estas regiones han experimentado profundas transformaciones en el paisaje físico natural próximo a los sitios de extracción. Sin embargo, al cambiar el prisma, se constata que los efectos indirectos de la minería traspasan escalas, aterrizan en las ciudades y se materializan en efectos locales, donde la actividad minera actúa como motor de transformación del paisaje urbano.

Durante gran parte del siglo XX, la lógica de funcionamiento de la extracción minera en el país se caracterizó por el modelo de “enclaves productivos,” donde los llamados company-townsfueron los asentamientos de mayor importancia (2), siendo casos emblemáticos Chuquicamata y El Salvador (3). En la actualidad, y como consecuencia de la transformación posfordista de la economía y la nueva lógica de organización laboral (4), en los territorios marcados porla extracción de commodities(7)se generan flujos de capital que se materializan en las ciudades (5) (6). Así, estas ciudades se articulan como nodos, donde confluyen flujos materiales, transacciones financieras, prestaciones de servicios y de personas ligadas directa e indirectamente a la actividad extractiva y exportadora, actuando como bisagra del flujo de commodities y capital financiero, donde el sector inmobiliario se presenta como un actor relevante en esta dinámica.La literatura especializada (8) ha argumentado que, durante la última década, en ciudades como Antofagasta, Calama, Copiapó y la conurbación La Serena-Coquimbo, la minería ha impulsado el crecimiento de la construcción. Esto ha evidenciado un fuerte auge del sector inmobiliario, la inversión en inmuebles y también, las actividades asociadas al comercio, ya sea a través de la instalación de grandes centros comerciales o el comercio al por menor, dinamizando la estructura y modificando pautas locales en estos espacios urbanos.

El geógrafo Jean Nogué establece que, la concepción de paisaje se vincula tanto a una realidad física como a la representación que culturalmente nos hacemos de ella. Así, el paisaje se comprende como un escenario natural mediatizado por la cultura, que se configura como el resultado de una transformación colectiva de la naturaleza y como una proyección cultural de una sociedad en un espacio determinado (9). Bajo esta idea, la transformación del paisaje urbano que vincula las relaciones sociales y las proyecciones culturales que se hacen de un determinado espacio, las ciudades del norte del país, marcadas por la volatilidad del cobre, y por ende marcadas fases de auge y crisis, evidencian claras rupturas del tejido social, donde los importantes flujos de personas asociadas a la actividad minera, como por ejemplo conmutantes a larga distancia, provocan desequilibrios en las comunidades locales perturbando las actividades cotidianas que realizan los residentes permanentes.

Por su parte, las transformaciones del paisaje asociadas a la modificación del espacio tangible y de la realidad física y material, presenta aspectos llamativos en las ciudades mineras. Un claro ejemplo es la ciudad de Antofagasta, donde la construcción ha experimentado un crecimiento notorio en la última década como consecuencia de la fase de bonanza económica producto del auge en la exportación minera ‒y en particular del mineral del cobre‒, surgiendo una serie de proyectos inmobiliarios y la consecuente expansión de la ciudad. Esto, ha transformado la morfología urbana de esta ciudad dando lugar a un paisaje en constante cambio y crecimiento en altura. En definitiva, pese a que ya no existan las company-towns del siglo XIX, la minería sigue actuando como motor de transformación del paisaje de las ciudades del norte del país, no solo alterando el paisaje físico natural, sino porque, a partir de canales indirectos, actúa transformado la realidad material del paisaje en el espacio urbano.

Sebastián Rodríguez Leiva. Geógrafo de la Pontificia Universidad Católica de Chile, MSc Gobernanza del Riesgo y Recursos Naturales, Ruprecht – Karls – Universität Heidelberg, Alemania. Asistente de investigación en Centro de Desarrollo Urbano Sustentable. Lo planteado en el presente trabajo se enmarca en la tesis de máster del autor.


Notas:
(1) Minería Chilena. Compendio de la Minería Chilena 2016. (Santiago de Chile: Grupo Editec, 2016) 
(2) Alvear, J. Chile: nuestro cobre(Santiago de Chile: Editorial Lastra, 1875)
(3) Garcés, E. “Las ciudades del cobre: Del campamento de montaña al hotel minero como variaciones de la company-town”EURE, 29(88) año 2003, 131-148.
(4) Sennett, R. La corrosión del carácter: las consecuencias personales del trabajo en el nuevo capitalismo(Barcelona: Anagrama,2009)
(5) Fox Gotham, K. “Creating liquidity out of spatial fixity: The secondary circuit of capital and the subprime mortgage crisis” en  International Journal of Urban and Regional Research, 33(2), 2009. 355-371.
(6) Harvey, D “Roepke Lecture in Economic Geography – Crises, geographic disruptions and the uneven development of political responses” Economic Geography, 87(1), 2011, 1-22.
(7) Es un producto o bien por el que existe una demanda en el mercado y se comercian sin diferenciación cualitativa en operaciones de compra y venta.
(8) Rehner, J., Rodríguez, S. & Murray, W.. “Ciudades en auge en Chile: Rol de la actividad exportadora en la dinámica del empleo urbano” EURE, 44 (131), 2018, 151 - 171.
(9) Nogué, J.Paisaje, Identidad y Globalización, 2007. Recuperado el 13 de octubre de 2014 desde:http://www.ehu.es/ojs/index.php/Fabrikart/article/view/2227/1843.

Leyenda Imágenes:
(1) Auge de la construcción y transformación del paisaje urbano en Antofagasta © Sebastián Rodríguez L. para LOFscapes.
(2) Paisaje urbano de Antofagasta © Sebastián Rodríguez L. para LOFscapes.
(3) Ruinas de Huanchaca y crecimiento inmobiliario © Sebastián Rodríguez L. para LOFscapes.
(4) Auge inmobiliario en Antofagasta © Sebastián Rodríguez L. para LOFscapes.