Dos Comentarios Sobre el Parque Padre Hurtado y la Laguna Cristalina

FUTURIZA: PANORAMA Y MATERIA
Romy Hecht M. y Camila Medina N. para LOFscapes
30.10.2018


En la columna de hoy dos de nuestras integrantes ofrecen visiones sobre las votaciones del pasado 21 de octubre, donde se decidió finalmente que no se desarrollaría una Laguna Cristalina en el Conocido Parque Padre Hurtado. Romy Hecht responde a la idea de que el Parque Padre Hurtado sería uno “natural” y Camila Medina cuestiona al frustrado proyecto y su propuesta de idilio cristalino.

 In today's column, two of our members offer visions of the voting on October 21, where it was finally decided that a Crystal Lagoon would not be developed in the well-known Padre Hurtado Park. Romy Hecht responds to the idea that the Parque Padre Hurtado would be a "natural" one and Camila Medina questions the frustrated project and its proposal of crystalline idyll.


¿Un Parque Natural?, por Romy Hecht M.

Desde hace una semana, el Alcalde de Las Condes, Joaquín Lavín, ha sostenido que las opciones de la ciudadanía frente al plan de mejoramiento del Parque Padre Hurtado eran dos: contar con una laguna artificial o elegir un parque natural. Hecha la votación, en que la alternativa sin laguna obtuvo un arrollador 72.5%, estimo pertinente discutir el fondo del asunto: la ignorancia generalizada de lo que significa crear y mantener proyectos de paisaje que, de natural, no tienen nada. 

El sitio donde hoy se emplaza el Parque Padre Hurtado fue parte del fundo Santa Rosa de Apoquindo, históricamente dedicado a la producción de trigo y regado por los canales San Ramón y de las Perdices, que dieron forma a las calles Valenzuela Llanos y Padre Hurtado, respectivamente. Si bien su compra se efectuó en 1967, recién en 1993 se encargó a Marta Viveros un diseño para su conversión en parque público, cuyo extremo oriente nunca se ejecutó, determinando como resultado la acumulación de rellenos sanitarios y la extracción de áridos, que han impedido plantar árboles de raíces profundas y empobrecido al suelo. 

La mantención de las cualidades de diseño de los parques públicos depende de la existencia de una estructura no sólo con los conocimientos adecuados para administrarlos y desarrollarlos en el tiempo, sino con la autonomía suficiente para evitar su trasformación a causa de agendas culturales diferenciadas, decisiones populistas, restricciones presupuestarias y alianzas desequilibradas entre intereses público-privados. Frente a este panorama, ¿dónde está la discusión de diseño en el mejoramiento del Parque Padre Hurtado para intentar acceder a una integración social? Y, ¿en qué minuto decidimos que la inversión privada era el mecanismo equivocado para la renovación y regeneración de un proyecto deteriorado por intervenciones inadecuadas y descontroladas por las autoridades de turno o las empresas que obtienen sus contratos de mantención?

Si de proyectos icónicos se trata, cuando en 1841 el Gobierno adquirió una hijuela de 23 ha para la configuración de la Quinta Normal de Agricultura, se estableció un sitio de aclimatación de especies y enseñanza de técnicas agrícolas que llegaría a tener 132 ha y que se convertiría en un modelo de criterios de plantación y organización de espacios abiertos para el valle central. Sin embargo, a partir de 1927, cuando la agricultura ya había dejado de ser clave para la economía nacional, todos los predios cultivados de la Quinta fueron cedidos a instituciones públicas (los Ministerios de Marina, Defensa y Relaciones Exteriores; las universidades de Chile y Técnica del Estado; el Patronato Nacional de la Infancia y la Caja de Habitación, entre otras), las mismas que a su vez vendieron los terrenos gratuitamente cedidos hasta dejar eso que hoy algunos reconocen como parque reducido a una superficie de 37 ha. 

Entonces, quizás sería más relevante destinar algo de tiempo a la definición del proyecto de mejoramiento del Parque Padre Hurtado como una posibilidad de articular relaciones entre infraestructura, programas de uso y futuros urbanos imaginados, y como solución posible a problemas definidos como públicos. Y para eso se necesita primero un buen diseño.

Romy Hecht Marchant. Académica e Investigadora Escuela de Arquitectura Pontificia Universidad Católica de Chile. Jefa Proyectos Corporación Cultura de Paisaje en Chile.

La Falacia del Idilio Cristalino, por Camila Medina N.

El Parque Padre Hurtado no tendrá una laguna cristalina. La precordillera de Santiago no tendrá su playa del caribe como tampoco tendrá una selva valdiviana, hielos perpetuos o una pampa austral. Si bien las razones por las cuales los votantes optaron en contra del desarrollo del proyecto de Crystal Lagoon para el conocido parque de la precordillera de Santiago fueron diversas, algunas exageradas y otras hasta erróneas, en este breve comentario se presentan algunos argumentos bajo los cuales podemos considerar que la respuesta ciudadana ha sido acertada. 

Con tal fin quiero detenerme en dos breves observaciones. La primera es sobre la laguna cristalina como un sistema inerte que aborrece lo orgánico con el fin de construir una imagen “idílica” de aguas turquesas. Efectivamente, parte del sistema implica reducir al máximo los elementos orgánicos, es decir, aquellos que puedan descomponerse dentro de la gran piscina, reduciendo el uso de químicos. Para ello se alejan los árboles de la piscina y con ellos los insectos y musgos, dejando a su alrededor solo lo escenográfico del paisaje. Cristalino, en este caso, es máximo control. Esto implicaría no acoger el carácter intrínsecamente dinámico de los elementos naturales del sitio, otorgando beneficios meramente económicos al parque como sistema. La laguna no necesita de su emplazamiento más que luz solar; es un fragmento ajeno que funciona como un recinto hermético de su contexto. 

Según Anita Berrizbeitia, teórica de la Arquitectura del paisaje y docente en Harvard, el proyecto de un gran parque urbano ha de considerar metodológicamente un diseño que acoja la noción de proceso, considerando la historia tanto geológica como cultural. Observando no solo el pasado, sino atendiendo al futuro, anticipándose a los cambios, con el fin de ofrecer un servicio ecosistémico, pero a su vez memorable en el tiempo. Desde esta idea de proceso, la segunda observación se plantea con respecto a cómo este sistema inerte posee además un programa poco flexible y nada de adaptable en el tiempo. Como piscina de verano sólo podría estar abierta cuatro meses al año y en invierno, vacía de programa, sus colores turquesa resaltarían disociados de la cromatía de nublados, azules cordilleranos, verdes oscuros nativos y cafés de ramas descubiertas. En este contexto, la laguna cristalina es una playa ajena y mono-funcional. En este sentido, la imagen como idilio, se transforma en una escena estática y meramente visual.

Pese a lo anterior, hay que reconocer que las discusiones que surgieron de la controversia reestablecieron un debate atingente asociado al valor del paisaje contemporáneo. A través de la discusión ciudadana, se ha demostrado una preocupación por los parques públicos desde ámbitos administrativos, discutiendo los procesos de participación, considerando aspectos económicos, sociales y ecológicos, entre otros. Esto es relevante, porque refleja el valor que se le otorga ‒o intenta otorgar‒ al paisaje, como una infraestructura urbana de sistemas naturales, avanzando más allá de su apreciación estética. Es posiblemente la presencia activa del paisaje y la ciudad en redes sociales, junto a un aumento de la conciencia medioambiental en el ámbito nacional lo que finalmente, dentro de la desinformación aun existente, logra evitar con el 72.5% de los votos el proyecto de Laguna Cristalina. Esperemos que el plan de mejoramiento sea realmente una oportunidad para proyectar un plan de mantención que se encuentre coordinado con una visión responsable de paisaje, considerando su historia y aporte ecológico, que no se vea presionado por fuerzas políticas que anhelan cortar cintas, o inversiones privadas aisladas que no guardan relación con la historia del sitio y su capacidad de ser un brazo de sistemas naturales precordilleranos. 

Camila Medina Novoa. Académica en la Universidad Católica de Chile, Universidad Diego Portales y Universidad Finis Terrae. Arquitecto del Paisaje Independiente. Editor General LOFscapes 2017-2018.


Leyenda Imágenes:
(1) Fotomontaje publicado en La Hora, La nueva “playa” que quiere levantar Lavín en el Parque Padre Hurtado (10 de octubre, 2018) <http://www.lahora.cl/2018/10/nueva-playa-lavin-parque-padre-hurtado/>

Video:
https://www.youtube.com/watch?v=6tff6t0FKA8