Memoria, Razón e Imaginación Des-apariciones en el paisaje de Zapahuira y Copaquilla

FUTURIZA: PANORAMA Y MATERIA
Claudia Larrain Mery para LOFscapes
20.11.2018


Memoria, Razón e Imaginación surgen como conceptos claves a considerar frente a propuestas de conservación y puesta en valor de Lugares de Significación Cultural. La memoria nos ayuda a recordar el pasado, la razón nos premite acceder a él para el presente y la imaginación nos sirve para crear algo nuevo. Si efectivamente queremos conservar los valores y potencialidades de sitios patrimoniales como Zapahuira y Copaquilla, debiera ser esta tríada una guía para nuestras intervenciones.

Memory, Reason and Imagination are the key concepts to consider for the conservation and enhancement of Places of Cultural Significance. Memory allows us to recall the fullest historical past, reason permits us to access it for the present, and imagination enables us to create something new. If our purpose is to preserve the values and capacities of heritage sites such as Zapahuira and Copaquilla, this triad should guide our proposals.


Hasta la primera década del siglo XXI, el Estado a través de la CONADI, priorizó su misión como organismo destinado al desarrollo del mundo indígena por sobre el fortalecimiento de su identidad cultural, lo que se tradujo en una evidente falta de visión sobre la situación de su patrimonio. A partir del año 2012, con el objeto de que las comunidades indígenas reconocieran y gestionaran el amplio legado material dejado por sus ancestros milenarios, la CONADI comenzó en la comuna de Putre, un trabajo piloto con las comunidades aymaras de Zapahuira y Copaquilla, el cual consistió en un proceso de acercamiento con el conjunto patrimonial tangible que integra sus correspondientes territorios. Entre los resultados de este trabajo, sugirió la idea de desarrollar el potencial museográfico de Lugares de Significación Cultural a través de diseños de puesta de valor, con el fin de convertirlos en “verdaderos Museos de Sitios” (1)

La manera de comprender la idea de ruina que este trabajo propone, como un elemento museístico de conservación patrimonial, la acerca más a una condición monumental, alejándola de sus posibilidades en tanto de apertura y crítica con respecto al paisaje en que se inserta. Conservar una ruina para a través de ella aproximarnos al pasado, constituye una incorporación significativa en la construcción de orden presente. En otras palabras, cuando la ruina va acompañada de placas con reseñas históricas, recintos con objetos e imágenes alusivas a la época “viva” del lugar o edificio, todo se ha reordenado, controlado y expuesto para que el usuario tenga un cómodo acceso a ese pasado reconstruido desde el presente. Es así como surge la ruina como monumento, un institucionalizado objeto de memoria. (2)

Las ruinas, como estado caduco de una construcción o lugar, evocan su origen y vida anterior, remitiendo siempre a una ausencia. En este sentido, la ausencia, abre perspectivas posibles para la interpretación y el uso, lo que implica un ejercicio de memoria como imaginación. Una memoria de lo incierto: sobre lo que pudo haber o sobre lo que puede haber. La pregunta se dirige en ambos sentidos de la línea del tiempo, saliéndose del presente y explorando lo que éste no es capaz de contener. Las ruinas de Zapahuira y Copaquilla pueden ser tomadas inversamente, no como un paisaje en deterioro y riesgo de desaparición, sino como los cimientos de un paisaje inconcluso. (3)

En el recorrido por Zapahuira y Copaquilla, hoy encontramos elementos artificiales como markas, paskanas, muros de pirqas, chullpas, tambos, caminos y andanerías entre otros, los que dan cuenta de las transformaciones hechas por el hombre en el territorio, las que paulatinamente cambiaron su configuración conformando un paisaje con significado cultural. En la actualidad, estos elementos son vistos como componentes propios e intrínsecos de este paisaje, en el caso de Zapahuira, su presencia indica su mantención en el tiempo como punto crucial en los diferentes tipos de circulación de bienes y personas, de eso nos hablan sus tambos,paskanas y las actuales posadas de camioneros. En Zapahuira, pasan los años y ésta no pierde su identidad y aptitud de ofrecer refugio y descanso. Copaquilla, también mantiene intacta su vocación de oasis agrícola. Incluso la existencia de monumentos funerarios y plazas nos señalan que, al igual que hoy en día, se llevó a cabo una intensa vida social que incluyó ceremonias públicas y festividades. Las ruinas visibles de Zapahuira y Copaquilla se reconocen como representaciones de los valores invisibles que le dieron y le siguen dando sentido e identidad.

No obstante, la valoración de estos vestigios no significa transformarlas en reliquias recordatorias o como elementos nostálgicos que le dan al paisaje un carácter sentimental y romántico, sino más bien, implica el rescate de la memoria del lugar con una visión retrospectiva y de proyección, es decir, haciendo que las huellas y marcas del pasado sean partes activas de la complejidad que conforma ese determinado paisaje. En este sentido, la arquitectura del paisaje, más que una comprensión detallada de las condiciones físicas y fenomenológicas del lugar, busca desarrollar técnicas capaces de expresar el sitio en términos de sus características organizativas y de sus relaciones, aportando una lectura del lugar como materia para nuevas descripciones e interpretaciones.

Por otro lado, hay quienes nacen, viven y trabajan en Zapahuira y Copaquilla, por lo que han tenido un mayor acercamiento a sus ruinas y vestigios, siendo partes importantes de su experiencia de vida. Hay otros que tienen una relación más remota, con algún conocimiento de lo que fueron esos espacios, y también hay quienes sin tener idea alguna de sus funciones anteriores, de pronto se encuentran con vestigios que en su condición de ruina remiten a un pasado del que se observa un remanente fragmentario. Estas miradas podrían ayudar a establecer modos más precisos de cómo la memoria toma cuerpo en cada uno de ellos, comprendiendo que Zapahuira y Copaquilla, en su condición de ausencia, tienen distintas maneras de aparecer ante éstos. (4)

Entre la ausencia como oportunidad de llenar, el rescate histórico como formas de conservación y valoración, y la actual condición de las ruinas de Zapahuira y Copaquilla, existe un margen de exploración que puede situar estos vestigios en el potencial de su dimensión como paisaje con significado cultural: un lugar abierto a la evocación de un pasado que, en vez de absorberse en el presente, puede dejarse a cierta distancia en su condición de ausencia. Propiciar esta apertura, significa recurrir a la tríada: Memoria, Razón e Imaginación, es decir, implica la posibilidad de recordar el pasado, acceder a él para el presente, depositando un nuevo sentido en el territorio al conservar aquella distancia (5). El desafío, entonces, consiste en construir un proyecto de paisaje de Zapahuira y Copaquilla en base a aquellos valores de promesa, de incertidumbre, de evocación de un pasado y un presente abiertos a ser recreados cada vez. 

Claudia Larrain Mery. Arquitecta de la Universidad de Chile, Magíster en Arquitectura de Paisaje de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Máster en Historia y Gestión de Patrimonio Cultural de la Universidad de Los Andes y Presidenta Corporación Cultura de Paisaje en Chile. 

(5) Javiera Castro – Vista al pequeño poblado de Copaquilla (2016) – © Flickr

Notas:
(1) Álvaro Romero G. “Arqueología y pueblos indígenas en el extremo norte de Chile” Chungará, Revista de Antropología Chilena, Voumen 35, nº2, 2003: 337. Dirección Regional CONADI Región Arica y Parinacota,Patrimonio y Comunidades Indígenas Aymaras: Compilación de Registro Sistemático de Yacimientos Arqueológicos del sector de Zapahuira y Copaquilla (Santiago, Chile: gráfica LOM, 2008) 87-119.
(2) Felipe Lanuza, “Ruina, alegoría y anamnesis. El ejercicio de la memoria sobre la des-aparición del ferrocarril de cintura de Santiago” Revista de Arquitectura nº 18, Segundo Semestre, Universidad de Chile, 2008: 22-23 
(3) Felipe Lanuza, 21 
(4) Felipe Lanuza, 28 
(5) John Dixon Hunt, “What is Wrong with Nostalgia Anyway?”, Change Over Time, 3.1 Nostalgia (Philadelphia: University of Pennsylvania, Spring 2013) 

 Leyenda Imágenes:
(1) Anika Hellemons, Tambo de Zapahuira (2018)– © Instagram @anikabelle
(2) Patricio Banda González, Chullpa de barro en Zapahuira (2018)– © Instagram @patobandafotos
(3) Andres Puiggros, The Path(2017) Pukara de Copaquilla – © Flickr
(4) Jerónimo Pérez. Copaquilla  (2008) – © Flickr  
(5) Javiera Castro – Vista al pequeño poblado de Copaquilla (2016) – © Flickr