La Reconquista Peatonal

FUTURIZA: PANORAMA Y MATERIA
Nicole Pumarino y Karen Seaman para LOFscapes
13.03.2018


Hasta fines del siglo XIX la caminata era considerada una actividad de entretención. Hoy en día, todos reconocemos caminar algún tramo en nuestra rutina de forma complementaria a otros medios de transporte, pero ¿le otorgamos algún valor a la caminata? La Reconquista Peatonal es una iniciativa que busca instalar la afirmación de que caminar es la forma por excelencia de habitar las ciudades y por tanto un medio para mejorar, integrar y re-encantarnos de nuestros entornos urbanos. Con este fin, se les entrega a los caminantes un cuaderno-diario para que registren su recorrido peatonal y su visión de la ciudad.

Until the end of the 19th century, the walk was considered an entertainment. Today we all recognize walking some stretch of our routine as a complement to other means of transport, but do we give any value to the walk? The Pedestrian Reconquest is an initiative that seeks to install the affirmation that walking is par excellence the way of living in cities and therefore a means to improve, integrate and re-enchant us about our urban environments. To this end, the walkers are given a notebook-diary to record their pedestrian route and their vision of the city.
 

La manera de movernos por la ciudad determina la experiencia que tenemos de ella. Fundamentalmente, porque la velocidad del desplazamiento define nuestro campo visual y con ello la imagen de ciudad que percibimos. Desde una vista aérea, podemos entender parte de la lógica de cómo fue trazada la ciudad. Asimismo, si tenemos suerte, un paseo en auto por carreteras con distintas alturas puede entregarnos panorámicas complejas del paisaje urbano, ofreciéndonos la distancia suficiente para visibilizar diversas perspectivas del tejido construido; amplitud homologable a la que se tiene en la llegada a un poblado por río o mar. Pero son nuestras rutinas de desplazamiento diarias las que nos vinculan con el paisaje inmediato, es decir, el mundo al que nos enfrentamos desde la proximidad y el roce cotidiano. En este contexto, el caminar, como movimiento que solo necesita del cuerpo, posee una velocidad privilegiada respecto de los otros tipos de transporte. El automóvil y la bicicleta dejan pasar el paisaje urbano a una velocidad mayor, pero es el peatón, a sus 5 km/h, quien puede hacer pequeñas pausas y mirar a la altura de los ojos. Deja la contemplación pasiva desde una banca, para levantarse y capturar la ciudad de forma fragmentada a través de un campo visual acotado, pasajero e instantáneo, experimentando y luego dejando atrás partes de la ciudad, un entorno complejo que se transforma según las horas del día, las estaciones del año y las actividades que están sucediendo.

A finales del siglo XIX la caminata aún era considerada una actividad recreativa, tan divertida como ir al teatro o participar de una reunión social. Actualmente la utilizamos de forma obligada e ineludible para realizar algún tramo de nuestros recorridos rutinarios. ¿Por qué salir a caminar ya no nos parece tan divertido? Rebecca Solnit en su libro “Wanderlust, una historia del caminar” reflexiona acerca de cómo la caminata ha ido debilitándose en cuanto a sus motivaciones, dejando de ser una actividad atractiva en sí misma, convirtiéndose en “una especie indicadora,” es decir, un reflejo de lo que son hoy en día nuestros entornos urbanos: “(...) Una especie indicadora significa la salud de un ecosistema, y su disminución o puesta en peligro puede ser una temprana señal de alerta de que hay un problema sistémico. Caminar es una especie indicadora de varios tipos de libertades y placeres: tiempo libre, espacio libre y atractivo, y cuerpos sin trabas.” (1).

Así, La Reconquista Peatonal (2) nace como una propuesta para reivindicar la caminata y con ello valorizar y hacer consciente el paisaje inmediato que aparece en ellas. Para ello, se invita a caminantes a registrar sus recorridos habituales en un pequeño cuaderno, un híbrido entre cuestionario y diario, que aborda aspectos físicos, perceptuales, funcionales y sociales de la experiencia del caminar y cuya máxima pretensión es volver a relacionarnos con la ciudad y reconquistar el anhelo de caminar. Las rutas cotidianas han sido el punto de inicio para aproximarse a este desafío. Pese a que parecen representar paisajes monótonos y carentes de singularidades capaces de despertar emociones u otras motivaciones que conviertan, a la caminata, en una actividad particularmente atractiva, esta decisión se funda en que al tomar consciencia de sus detalles, lleva a un re-descubrimiento del paisaje y a una mejor comprensión de los elementos urbanos que conforman nuestra experiencia. Partimos así con la premisa de que el grano más fino de ciudad afecta sensiblemente a sus caminantes: las rutas se modifican por trabajos en la vía, “preferir la vereda del frente” cambiará drásticamente la experiencia de caminar y el pavimento caliente del verano será más leve si la calle tiene árboles y, para algunos, más atractiva si son ciruelos en flor.

Parte de los resultados de las caminatas indican que los caminantes, al registrar los recorridos, toman mayor conciencia del paisaje urbano. Por ejemplo, está quien ha caminado cada día desde hace años el Paseo Ahumada y solo después de llenar el cuaderno-diario, ha descubierto que tiene árboles. O aquel que definió el ejercicio de registrar, como el “descubrir lugares nuevos en un lugar que piensas que ya conoces del todo” (3).

Para los caminantes que han participado de La Reconquista Peatonal, el paisaje se revela al avanzar a velocidad constante y al ponerlo en relación a su propia experiencia. Una madre que escoge los trayectos más continuos y homogéneos cuenta: “generalmente voy negociando con los niños cuál es el hito que determina que es momento de tomarlos en brazo, porque están cansados y lo que me gusta del recorrido es que las fronteras se diluyen y no sé cuándo empieza una cuadra y cuando empieza la otra y siento el espacio verde. Se multiplica. Entonces cuando el Roque me pide que lo tome yo le digo un poquito más allá y ese poquito siempre es impreciso.” Otro caminante registra y caracteriza los lugares donde comprar comida: “en la entrada del metro siempre hay dos menús, la fruta al norte y la fritanga al sur,” “el restaurant vegano está bueno, pero las bombitas de semilla son más baratas en otro lado.” Mientras que otro caminante define su ruta en función de los semáforos: “En el tramo hay 3 semáforos. Depende de ellos el tiempo del recorrido, a veces puedo tomar 4-5 minutos en pasar por los tres.” (3)

Caminantes solitarios, emparejados, con perro, con tiempo, apurados. Cada croquera se transforma en un registro único e irrepetible, al igual que la experiencia de andar a pie. Los caminantes inventan sus propios códigos y formas para transmitir su visión de esta experiencia. La Reconquista Peatonal no entrega –ni pretende entregar– indicadores de eficiencia de la caminata, sino más bien se enfoca en los propósitos de los caminantes. Con esto busca que los ciudadanos se motiven a reconquistar las ciudades a través del caminar y que a su vez, las ciudades mejoren en múltiples aspectos su escala más próxima, volverse más caminables, menos genéricas y más vivibles.

Nicole Pumarino Orbeta. Arquitecta y Magister en Desarrollo Urbano de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Experiencia profesional en el sector público en materias de planificación urbana, instrumentos de planificación y participación ciudadana. Docente en el área de urbanismo.

Karen Seaman Cuevas Arquitecta de la Universidad de Chile y Magister en Diseño Urbano: Arte, Ciudad y Sociedad de la Universidad de Barcelona. Experiencia profesional en el sector público en materias de diseño de espacios públicos, participación ciudadana y movilidad sustentable. Docente en el área del diseño urbano.

Notas:
(1) Solnit, R. Wanderlust, una historia del caminar (Editorial Hueders, Santiago de Chile, 2015)  Pp. 378.
(2) Proyecto de investigación fundado por las autoras. Contacto: lareconquistapeatonal@gmail.com / Instagram @lareconquistapeatonal
(3) Resultados obtenidos en la segunda experiencia de registrar caminatas en un cuaderno-diario, desarrollada por 25 participantes entre las fechas diciembre 2017 y enero 2018.

Leyenda Imágenes:
(1) Croqueras  para el registro de los caminatas, Enero 2018  © Nicole Pumarino O. y Karen Seaman C. para LOFscapes.
(2) Mapa del recorrido de la ruta cotidiana que refleja niveles de apropiación de su barrio de Emiliano de la Maza, Enero 2018 © Nicole Pumarino O. y Karen Seaman C. para LOFscapes.
(3) Fragmentos de paisajes cotidianos de José Manuel Monge, Enero 2018 © Nicole Pumarino O. y Karen Seaman C. para LOFscapes.
(4) Codigos propios que expresan particularidades del entorno de Sebastián Pradenas, Enero 2018 © Nicole Pumarino O. y Karen Seaman C. para LOFscapes.
(5) Taller de La Reconquista Peatonal y lanzamiento de la primera versión del cuaderno-diario, Noviembre 2017 © Espacio Lúdico para Encuentro Placemaking Latinoamérica.
(6) Recorrido con niños, en trayectos continuos y homogéneos, Enero 2018  © Carolina Soto R. para LOFscapes.

* Las traducciones y opiniones vertidas son de exclusiva responsabilidad del autor y/o Jefa de Sección correspondiente*