El Yosemite de F.L. Olmsted y la Protección de Áreas Silvestres en Chile

PAISAJES TEJIDOS
Andrea Latrille Fritsch para LOFscapes
26.06.2018

A comienzos del 2018 se firmaron una serie de decretos estableciendo nuevas áreas marinas protegidas y la red de Parques Nacionales de la Patagonia Chilena. Como resultado, el país pasó a tener cerca del 38% de su geografía bajo alguna figura de protección, apuntando así a mejorar el cuidado de nuestro particular patrimonio natural. Esta aspiración, sin embargo, no es nueva. Específicamente, surgió hace cerca de 150 años, con el decreto del Presidente Abraham Lincoln transfiriendo el valle de Yosemite y el área aledaña conocida como Mariposa Big Tree Groveal estado de California, con el propósito de otorgarles la condición de uso público y recreacional de manera permanente e irrevocable. 

In an attempt to care for our unique natural heritage, in 2018 a series of national decrees established marine protected areas and the Patagonia National Park system. As a result, Chile came to have about 38% of its geography under some legal figure of protection. This idea, however, is not original. It emerged almost 150 years ago, with the trust of President Abraham Lincoln transferring the Yosemite Valley and the Mariposa Big Tree Grove to the state of California, in order to grant these areas with the permanent and irrevocable status of public and recreational use.
 

El Parque Nacional de Yosemite se encuentra aproximadamente a 320 km al este de San Francisco, California. Se extiende en un área aproximada de 3,000 km2a través de las laderas orientales de la cadena montañosa de la Sierra Nevada. Es parte del Patrimonio Mundial de la Humanidad desde 1984 y es internacionalmente reconocido por su belleza escénica, sus imponentes acantilados, su peculiar vegetación o, como lo estableciera Frederick Law Olmsted en 1864, simplemente por ser considerado “la mayor gloria de la naturaleza” (1). Si bien fue establecido como parque nacional recién en 1872, ocho años después de Yellowstone en Wyoming, Yosemite fue la primera reserva territorial demarcada por un gobierno con el fin de establecer su uso público y apertura para el goce de todos los ciudadanos. Más importante aún, su designación fue el resultado del mismo informe que Frederick Law Olmsted elaborara, aspirando a que se convirtiera en una suerte de manual para su conservación, al establecer parámetros para su manejo y accesibilidad bajo la premisa de provocar un mínimo impacto sobre el espacio natural (2).

En Chile por su parte, recién en 1907 se estableció la primera reserva natural del país, la Reserva Fiscal del Malleco, sumándose posteriormente las de Alto Biobío, Llanquihue y Villarrica. Todas están ubicadas en el sur del país y fueron creadas con el propósito de impedir la destrucción de recursos forestales para así llevar a cabo su explotación de manera racional. Veinte años después, se crearon los primeros parques nacionales: Benjamín Vicuña Mackenna en el lago Caburga (1925) y Vicente Pérez Rosales en el Lago Todos los Santos (1926), donde no solo había bosques, sino también otros atractivos naturales como ríos, lagos y montañas (3). Como lo han establecido Gabriela y Javier Simonetti, “[e]sta acción de protección respondía a una combinación de dos principios: utilitarismo y romanticismo, característica del paradigma conservacionista que se propagaba por todo el mundo occidental en esa época. Mediante la creación de estos parques se buscaba desarrollar la industria turística y, al mismo tiempo, conservar ciertos espacios donde pudiera tener lugar la experiencia de contemplar la naturaleza” (4). Gracias a este principio, hacia 1965 se habían creado en Chile 26 parques nacionales, cubriendo una superficie aproximada de 11,5 millones de hectáreas, sobrepasando así el área total de Yosemite.

Ahora bien, las áreas protegidas creadas posteriormente a partir de la década de los ‘80s se rigieron por una nueva lógica, la de conservar la biodiversidad y los ecosistemas representativos de nuestro país, permitiendo como resultado la consolidación de los parques nacionales de la zona norte. En otras palabras, las políticas de protección de nuestro patrimonio natural pasaron de estar regidas por lógicas de explotación forestal y turística a ideales de conservación ecológica.

Frente a este panorama y volviendo a lo que postula Olmsted en su informe de 1864, la preservación de áreas naturales implicaría anteponer su percepción, configuración y uso en pos del bienestar de la ciudadanía por sobre el interés económico de unos pocos. En el contexto local, si bien el patrimonio natural es reconocido como el principal atributo del país, la conservación y protección de áreas naturales ha sido compleja, ya que históricamente el desarrollo del país se ha basado en la explotación económica de los mismos recursos naturales a manos de sectores productivos como la minería, la pesca, la industria forestal y la agricultura. El conflicto emerge entonces en la necesidad de sustentar la economía nacional sin dejar de conservar y/o preservar nuestro patrimonio natural en pos del beneficio común.

Actualmente existe en Chile un proyecto de ley que crea el Servicio Nacional de la Biodiversidad y Áreas Protegidas, cuyo objetivo es la conservación de la diversidad biológica y la protección del patrimonio natural del país a través de la preservación, restauración y uso sustentable de genes, especies y ecosistemas. Además, dotaría al estado con más recursos administrativos, económicos y legislativos para una mejor gestión institucional de los parques nacionales y áreas protegidas (5). De momento, y mientras el proyecto se encuentra en proceso de aprobación, en lo que va del año se crearon las áreas marinas protegidas del Archipiélago de Juan Fernández, Islas Diego Ramírez, Paso Drake, Rapa Nui, Seno Almirantazgo y Tortel, además de la creación del Parque Nacional Pumalín, materializando la Red de Parques de la Patagonia, cuya superficie total supera los 4,5 millones de hectáreas (6). Con este importante incremento en la superficie de áreas protegidas se vuelve fundamental una entidad que pueda gestionar y conservar estos lugares, y desde luego nos hace recordar el breve texto de Olmsted que después de 150 años aún sigue vigente.

Andrea Latrille es Arquitecta y Magíster en Arquitectura del Paisaje de la Pontificia Universidad Católica de Chile (2017). Actualmente trabaja como arquitecto independiente en el desarrollo proyectos de arquitectura, arquitectura del paisaje e investigaciones disciplinares. 

(6) Yosemite National Park (2018) © Fernanda Larraín para LOFscapes.jpg

Notas:
(1) En Frederick Law Olmsted: Observaciones sobre la Ideación, Construcción y Mantención del Paisaje(Ediciones ARQ, en proceso de edición).
(2) Olmsted, “Yosemite y Mariposa Grove: Un informe preliminar, 1865” (traducción de Andrea Latrille), en Frederick Law Olmsted: Observaciones sobre la Ideación, Construcción y Mantención del Paisaje.
(3) Simonetti, Simonetti y Espinoza, Conservando el Patrimonio Natural de Chile: El Aporte de las Áreas Protegidas (2015), p. 32.
(4) Simonetti, Simonetti y Espinoza,p. 32.
(5)Comisión de Medio Ambiente del Senado aprueba en forma unánime proyecto que crea el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas” Ministerio del Medio Ambiente (25 Oct. 2017). En <http://portal.mma.gob.cl/comision-de-medio-ambiente-del-senado-aprueba-en-forma-unanime-proyecto-que-crea-el-servicio-de-biodiversidad-y-areas-protegidas/>
(6)Conservación de la biodiversidad: una gran oportunidad para Chile,” El Mostrador(7 Mar. 2018). En <http://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2018/03/07/conservacion-de-la-biodiversidad-una-gran-oportunidad-para-chile/>

Leyenda Imágenes:
(1) Parque Nacional Torres del Paine (2016) © Catalina Cumsille para LOFscapes
(2) Parque Nacional Torres del Paine (2016) © Catalina Cumsille para LOFscapes
(3) Parque Nacional Cerro Castillo (2015) © Catalina Cumsille para LOFscapes
(4) Yosemite National Park (2018) © Fernanda Larraín para LOFscapes
(5) Yosemite National Park (2018) © Fernanda Larraín para LOFscapes
(6) Yosemite National Park (2018) © Fernanda Larraín para LOFscapes

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