El Potencial Paisaje de la Energía Geotérmica

FUTURIZA: PANORAMA Y MATERIA
Constanza Bianchini T. para LOFscapes
28.05.2019

Infraestructuras y paisaje se presentan frecuentemente como elementos en tensión. La respuesta que se ha dado para resolver esta relación a veces pareciera debatir simple y únicamente entre la mímesis o el contraste extremo. Sin embargo, al estudiar la energía geotérmica desde la arquitectura del paisaje, observando su escala territorial, su emanación de vapores, sus largas líneas en el paisaje o sus grandes superficies de aguas cálidas, pareciera que la solución al problema se encuentra más allá del “cómo se ve.”  

 

Geothermal Energy Infrastructure

Infrastructures and landscape are usually presented as elements in tension. Commonly, the response appears to fall sometimes in a simple debate between mimesis or extreme contrast. However, after studying geothermal energy from landscape architecture, observing its territorial scale, its emanation of vapors, its long lines and its large surfaces of warm waters, it seems that the solution lies beyond of the "how it looks." 


La geotermia es una energía renovable no convencional que se explota en un ciclo cerrado sustentable de extracción y reinyección del calor que se encuentra bajo la superficie de la tierra, para transformarlo en energía eléctrica. Si bien esta energía significa altos costos en términos de inversión, genera un impacto contaminante casi nulo hacia el medioambiente, ya que las plantas geotérmicas se caracterizan por no utilizar combustibles fósiles. Técnicamente, la infraestructura se compone de pozos productivos donde se extrae el fluido geotérmico (una parte de este es acumulada en piscinas) y de ductos que transportan el fluido, primero, como vapor a altas temperaturas y luego como líquido a temperaturas más bajas hasta pozos de reinyección.

Esta infraestructura industrial, en términos formales y territoriales, indudablemente puede establecer una nueva estética en el sitio si es que se diseña con esa intención. Por un lado, sus piscinas de decantación, que poseen colores de tono turquesa según los minerales asociados ‒de calipso a verdosas‒poseen un  gran potencial escénico, pues son superficies de agua de grandes dimensiones, con temperaturas y estados cambiantes. Por otro lado los ductos, más allá́ de lo estrictamente técnico, son flujos que se pueden replantear para ser utilizados como líneas en el paisaje desde una dimensión escultórica. Por último, las características columnas de vapor liberadas por el proceso productivo de la planta (pérdida de calor necesaria) son capaces de intensificar las condiciones climático-ambientales del lugar, estableciendo una atmósfera apreciable incluso desde una escala territorial. Los subproductos de la geotermia mencionados se pueden relacionar a imaginarios asociados a los paisajes sublimes como el volcánico y el montañoso, adquiriendo una belleza desde la cual es posible redefinir el significado de la presencia de una infraestructura.

Energía geotérmica, más que una “caja negra”

El académico en teoría del paisaje Michael Jacob, refiriéndose a las arquitecturas de las energías, definió distintos tipos de relación entre las infraestructuras y su medio. La primera, “estrategia de la invisibilidad,” se entiende como una separación espacial entre infraestructuras y urbanizaciones. En otras palabras, la decisión de relegar a territorios remotos (quebradas andinas, el desierto o localidades despobladas lejanas) los efectos negativos de la energía. La segunda, “fenómeno del enmascaramiento,” la explica como el recubrir o el ornamentar superficialmente la infraestructura para aparentar que es algo local. La tercera, “arquitectura de la transparencia,” se entiende como el reconocimiento a la máquina que, como tal, asciende a un rango estético, exponiendo el sistema y circuitos sin enmascaramiento ni adornos. Dentro de este panorama, Jacobs, plantea como objetivo apuntar hacia una “nueva transparencia,” donde construcciones establezcan de manera deliberada un diálogo con el medio y la energía, ésta última integrada y gestionada, transformando la presencia de la infraestructura, que aún hoy se percibe como “bloques errantes.” (1) Esta visión también la integra la oficina de arquitectura chilena Umwelt al plantear la necesidad de superar un enfoque proyectual basado en lo meramente técnico y económico, para repensar así su condición histórica de “cajas negras,” es decir, de infraestructuras aisladas y mono funcionales, escondidas y peligrosas, capaces de producir externalidades profundamente negativas (2).

Por su parte, el Atelier Diepe Geotermie (3) propone que las infraestructuras de la geotermia, a diferencia de otras, posee un gran valor agregado. Esto porque la función de la planta de energía se ilustra mediante fenómenos que, en la percepción y en la experiencia, pueden llegar a ser atractivos para las personas. El vapor y el calor agregan nuevos significados y comodidad para el usuario. De este modo, la infraestructura tecnológica, al interactuar con su medio, deja de ser entendida como una “caja negra” para empezar a ser parte de los procesos activos del paisaje. Así, el paisaje de la geotermia se distingue de aquellos que simplemente son receptores de intervenciones. Con este tipo de proyectos, los paisajes pueden ser explorados en relación a procesos ecológicos, materiales, territoriales, y a los subproductos de una infraestructura “altamente discutida, pero vagamente analizada” (4), como indican la teórica del paisaje Anita Berrizbeitia y el arquitecto del paisaje chileno Tomás Folch, a propósito de una central hidroeléctrica en la Patagonia chilena. 

Efectivo potencial proyectual

La energía geotérmica es un tipo de producción que puede incidir en nuevas condiciones atmosféricas y climáticas al contar con una potencial fuente de calor que contrasta con las condiciones de temperatura fría y de vientos existentes del sitio, convirtiéndolas en un recurso de valor proyectual y paisajístico. Ejemplo de lo anterior es el complejo termal Blue Lagoonen Islandia, que aprovecha el calor de la planta geotérmica Svartsengi Power Stationpara calefaccionar aguas con fines hidroterapéuticos, convirtiéndolo en un atractivo turístico y recreacional. Este caso nos ayuda a comprender que es posible activar programas en los espacios de intercambio de calor entre la infraestructura geotérmica y las variaciones climáticas del medio. De este modo, el límite entre la infraestructura y su medio deja de ser uno físico, sino que se convierte en fenómenos como fusión, evaporación o trasmisión de calor a modo de conducción, convección y radiación. Estas son variables con las que trabaja el arquitecto suizo Philippe Rahm en su arquitectura meteorológica, “repensando la arquitectura y la urbanización desde un punto de vista atmosférico, más ecológico, proporcionando una nueva calidad de experiencia para el turista, más cómoda, más sensorial” (6). 

La geotermia, entonces, posee elementos caractérísticos, que han sido vagamente exploradas desde nuevas maneras propositivas proyectuales. Hay pocos casos o referentes de plantas construidas en las que se integre geotermia con variables como turismo, recreación, experiencia, ecología, etc. Incluso, como ejemplo, se podría replantear una infraestructura de este tipo, bajo el concepto de un parque. 

En Chile, se están dando los primeros pasos en el desarrollo de la energía geotérmica. Como ocurre con muchos de los proyectos del ámbito energético, es de esperar que se genere un amplio debate sobre su relación con el territorio. En este contexto, la arquitectura del paisaje puede hacer un interesante aporte. Su desafío será entonces revelar, potenciar y explotar las cualidades que puede tener un proyecto de este tipo más más allá de ser únicamente una infraestructura energética en el paisaje.

Constanza Bianchini Törey es arquitecto y Magíster en Arquitectura del Paisaje de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Extrae el tema de esta columna a partir de su tesis “Parque meteorológico altoandino: catalizador de experiencias atmosféricas, planta geotérmica Río Juncalito”.Tesis desarrollada y guiada en el marco del taller de magister “Energía y Territorio” a cargo de los profesores Ignacio García Partarrieu, Arturo Scheidegger (UMWELT) y Pilar García. Escuela de Arquitectura, Pontificia Universidad Católica de Chile.


Notas:
(1) M. Jakob. Arquitectura y Energía o la Historia de una Presencia Invisible. 2G, No 18. Arquitectura & Energía, (Gustavo Gili, 2001).
(2) A. Scheidegger, I. Garcia Partarrieu. Portafolio.Visto en <http://www.umw.cl/portfolio/2015-en-curso-energia-y-territorio/>
(3) 51N4E, Rebel Group, H+N+S landscape architects, Michiel Dehaene. Atelier Diepe Geothermie(diciembre, 2015) Viesto en <http://www.diepegeothermie.be/nl/wp-content/uploads/2015/02/EFRO_workshop_51N4E-kopie.pdf>
(4) A. Berrizbeitia. T. Folch. “Colonizing the last frontiers: the potential of energy landscapes in Chilean Patagonia” en Revista ARQ 89, 2015
(5) L. Galofaro. Artscaspes. El arte como aproximación al paisaje contemporáneo.Paisajes en transformación. (Barcelona: Gustavo Gilli, 2004) p.157 
(6) Philippe Rahm Architectes. Form Follows Climate. About a Meteorological Park in Taiwan(Oil Forest League, octubre 2017)

Leyenda Imágenes:
(1) Larderello, Italy. View of cooling towers and steam Transformers at Number 2 power station © Wikipedia
(2) People bathing in blue lagoon © Gettyimages
(3) Diller Scofidio Blur building © pca-stream.com
(4) Maqueta territorial energía geotérmica © Constanza Bianchini T. para LOFscapes.
(5) Rango de temperaturas proyectual © Constanza Bianchini T. para LOFscapes.
(6) Secuencia temporal de una planta geotérmica © Constanza Bianchini T. para LOFscapes. Elaborado en base a Enel y Enap, Central Cerro Pabellón (2017) – youtube