Paisaje defensivo: La modificación del desierto en la frontera norte de Chile

PAISAJES TEJIDOS
Sergio Ortega Cuevas para LOFscapes
27.08.19


En 1973, diferencias históricas con el Perú llevaron a Chile a planear, preparar y modificar parte del territorio nortino cercano a la frontera, todo con el fin de resistir una posible invasión militar. Actualmente dichos parajes resisten la inclemencia del desierto y el descuido propio de un acelerado crecimiento urbano al interior de este contexto multicultural. Esta intervención puede ser perfectamente reconocida como una parte fundamental de la historia militar moderna de nuestro país.

 

Defensive landscape: The modification of the desert on the northern border of Chile

 In 1973, there were historical differences between Chile and Peru, so our country must plan, prepare and modify part of its northern border, all in order to withstand a possible military invation. Nowadays these places resist the inclemency of the desert and the self-neglect of accelerated urban growth within this multicultural context. This intervention can be perfectly recognized as a fundamental part of the modern military history of Chile.


Algunos de los acontecimientos más destacados de nuestra historia militar moderna se desarrollaron durante la década de 1970, siendo el más recordado el conflicto del Canal Beagle en el año 1978, donde las fuerzas armadas de Chile y Argentina pudieron enfrentarse por aquel territorio perteneciente al extremo sur del continente. Años antes, y en el otro extremo del país, antiguos roses entre Chile y Perú volvían a tomar relevancia, obligando a nuestro país a destinar recursos para el desarrollo de planes defensivos de distinto tipo, llegando incluso a modificar el paisaje nortino para lograr su seguridad.

Corría el año 1968 cuando, el entonces Comandante General del Ejército del Perú Juan Velasco Alvarado, derroca al presidente Fernando Belaúnde mediante un Golpe de Estado. Para aquel entonces, se empezó a hacer más frecuente que uniformados gobernaran algunos de los países más importantes de la región. En este contexto, el grupo de militares golpistas, argumenta la existencia de una necesidad imperiosa de devolverle al Perú el sitial que tuvo en la época del Virreinato y, especialmente, el de poder recuperar los territorios perdidos en el sur (Tarapacá), convirtiéndose en la principal obsesión del gobernante.

Por el otro lado, Chile se encontraba ad-portas de lo que sería el Gobierno de la Unidad Popular. Con una cierta simpatía política por Velasco Alvarado, se llegó a pensar que no habría mayores problemas entre ambos países. Sin embargo, y pese al arribo del Presidente Allende a La Moneda, las relaciones se mantuvieron tensas, debiendo enfrentar varias situaciones que requirieron de un profundo trabajo diplomático para destrabar los impases. No es hasta el Golpe de Estado de 1973, donde las relaciones toman un giro rotundo hacia un posible conflicto armado en la puerta norte del país.

La situación expuso el precario estado tecnológico que poseían las fuerzas armadas chilenas, muy inferior al material incorporado durante esos años por el Perú, debiendo improvisar en todos los aspectos para llegar a un nivel óptimo ante un potencial enfrentamiento (1). Uno de los planes más importantes que generó el Ejército de Chile fue la denominada “Defensa Móvil”, la cual consistió en el sembrado de 20.000 minas cerca de la frontera (2) y la construcción de un gran parapeto al norte de la ciudad de Arica. Éste último se encontraba a 5 kilómetros al sur de la frontera, entre la costa y los primeros cordones montañosos, en un lugar denominado Pampa Chacalluta. Esta intervención está constituida por camellones, fosas antitanques y tetrápodos, todo con el fin de complicar el acceso de las divisiones blindadas del vecino país. Era tan extenso el lugar de intervención, que los mismos oficiales a cargo de los movimientos mencionaban: “Durante el día no se veía un alma en esa especie de cancha de fútbol que separa Arica de la línea fronteriza… En algunos sectores, particularmente expuestos, tendimos unos caminos nocturnos que consistían en estacas muy cerca del suelo unidas por un cordel. Las patrullas se movían sin soltar el cordelito, porque en la noche es muy fácil perderse en la pampa.” (3). 

Con el transcurrir de los años, toda esta zona fue celosamente resguardada por el Ejército, restringiendo fuertemente el ingreso a la población, siendo utilizada como área de instrucción y/o almacenaje de material militar. No es hasta finales de los noventa donde se comienza a percibir un mayor movimiento debido al  constante crecimiento urbano de la localidad de Villa Frontera y una mayor cantidad de público atraído por el Autódromo Sergio Santander y la Playa Las Machas.

Nuestro territorio se muestra cambiante a medida que se avanza hacia el sur, es “Este paisaje vibrante, un espacio inmensurable en continuo cambio y desarrollo, en que las fuerzas que formaron la tierra y la vida están en permanente movimiento…” (4). Pero es justamente en este lugar, la Pampa Chacalluta, donde aquel dinamismo se transforma en una gran pausa, en un lugar plano y abierto de fácil acceso, pudiendo ubicar sin problemas la frontera, el Aeropuerto Chacalluta, el Valle de Lluta y hasta el mismo Morro de Arica, un imponente peñón que da inicio al farellón costero que luego conoceremos como Cordillera de la Costa (5). En términos de soberanía, históricamente la cordillera ha funcionado como un sistema protector; “La cordillera es límite, telón de fondo, borde y encierro…” (6). Son estas características las que inspiran la construcción de este paisaje defensivo, dándole una nueva vocación al lugar a partir de una necesidad de seguridad nacional. Dicho diseño se reconoce por sus lomajes de distinto tipo, algunos de gran longitud y serpenteantes, y otros más acotados a modo de trincheras, similares a la obra de la artista Maya Lin (7).

Hoy en día, miles de personas pueden ser testigos de este paisaje, ya sea yendo o viniendo desde el paso fronterizo, aeropuerto y/o a través del ferrocarril. Los principales cambios que se han podido observar en el sector están relacionados a nueva infraestructura para la agricultura, publicidad, telecomunicaciones y vialidad, pero aquellos movimientos de tierra se mantienen firmes, como un recordatorio de la historia, siendo solo moldeados por el viento y, de vez en cuando, por la lluvia. 

Sin duda alguna, esta reminiscencia del antiguo paisaje defensivo es una ruina (8) de lo que pudo ser un conflicto más de la Guerra Fría. Reconocer su valor es fundamental para así poder conservarla como parte esencial de la historia militar de la región y del país.

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Sergio Ortega Cuevas. Arquitecto, Magíster en Políticas Públicas y Magíster en Docencia Universitaria de la Universidad del Desarrollo. Diplomado en Diseño de Paisaje de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Es Profesor de la Escuela de Arquitectura y Facultad de Diseño de la Universidad del Desarrollo, y Community Manager de la Corporación Cultura de Paisaje en Chile. Ha sido Investigador Asociado al  Centro de Innovación en Ciudades y Profesor del Magíster en Políticas Públicas en la Universidad del Desarrollo. [Invitado Curatorial]

Notas:
(1) El General Velasco había fijado la invasión para el 6 de Agosto de 1975 a las 06:00 hrs.
(2) Durante el año 2002 Chile se suscribió al Tratado de Ottawa que busca prohibir el uso, almacenamiento, producción y transferencia de minas antipersonales, centrándose principalmente en su destrucción. En el caso de nuestro país el Plan Nacional de Desminado debiese finalizar el año 2020, debiendo aún retirar campos minados ubicados en las fronteras con Argentina, Bolivia y Perú.
(3) Arancibia, P. (2007). Chile-Perú: Una década de tensión. Capítulo IV. Arica se prepara a una batalla tipo Stalingrado. Santiago de Chile: Diario La Segunda. p.4.
(4) Fernández, T. (2009). Los Andes y América. En revista ARQ Nº 71 Los Andes. Santiago de Chile: Ediciones ARQ. p.19.
(5) La Cordillera de la Costa nace en el Cerro Camaraca, 20 km. al sur de Arica.
(6) Fernández, T. (2009). Idem
(7) Algunas de las obras aludidas son The Wave Field (1995) y Eleven Minute Line (2004).
(8) En el libro La necesidad de ruinas y otros ensayos(2010), Jackson señala: “Incidentalmente, un monumento puede ser una obra de arte o una instalación pública; puede incluso proporcionar placer. Pero esas características son secundarias. Un monumento puede no ser más que una piedra tosca, un fragmento de muralla arruinada como en Jerusalén, un árbol o una cruz. Su santidad no es un asunto de belleza, uso o edad; es venerado no como un trabajo de arte o como una antigüedad, sino como un eco del pasado remoto que repentinamente se transforma en algo presente y actual.” p.104.

Leyenda Imágenes:
(1) © Sergio Ortega C. para LOFscapes
(2) © Sergio Ortega C. para LOFscapes
(3) © Sergio Ortega C. para LOFscapes
(4) © Sergio Ortega C. para LOFscapes
(5) El paisaje defensivo en el continente (2019) © Sergio Ortega C. con Google Earth Pro
(6) El paisaje defensivo y su contexto (2019) © Sergio Ortega C. con Google Earth Pro
(7) El paisaje defensivo (2019) © Sergio Ortega C. con Google Earth Pro